¿Sabías que uno de los árboles más mágicos del norte argentino florece justo cuando todo parece seco y apagado? Se trata del lapacho, un verdadero espectáculo de la naturaleza que esconde un secreto sorprendente.
Autóctono del corazón de Sudamérica —presente en Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil— el lapacho decide florecer en el momento menos pensado: a fines del invierno. Y no lo hace por azar: antes de florecer se desprende de todas sus hojas, dejando el escenario despejado para que sus flores rosadas, lilas o amarillas resplandezcan con total protagonismo.
Ese gesto natural es pura estrategia: al quedar “desnudo”, sus flores no compiten con el follaje y se convierten en un faro para los polinizadores. Cada agosto, en el norte argentino, la llegada de su floración es recibida como una señal inequívoca: la primavera está tocando la puerta.
El lapacho nos enseña que la belleza aparece cuando menos lo esperamos, que incluso en los momentos más fríos o difíciles, la vida siempre encuentra la forma de florecer.
Fuente Historias no contadas