El primer amistoso de Boca en 2026 no tuvo rostros nuevos, pero sí algunos ajustes que comienzan a delinear cuál puede ser el perfil del equipo en esta temporada en la que, inevitablemente, el foco principal estará puesto en la Copa Libertadores. Este miércoles, el Xeneize empató 0-0 con Millonarios, de Colombia, en la Bombonera, por la Copa Miguel Ángel Russo, que está en disputa entre dos de los emblemáticos clubes que dirigió el fallecido entrenador.
Con su ayudante Claudio Úbeda confirmado en la continuidad como DT, en el regreso a la actividad tras las vacaciones y sin refuerzos cerrados, más allá de que se espera el arribo de Marino Hinestroza, el conjunto de la Ribera afrontó su primera prueba con un nuevo esquema respecto del que jugó el Torneo Clausura. Después de 40 años, Boca abrió el año en su estadio y su rival es la primera vez que juega en esa cancha.
En ese contexto no contaba con varios futbolistas por estar lesionados: Carlos Palacios sufre una sinovitis en la rodilla derecha, Rodrigo Battaglia padece una tendinopatía insercional del tendón de Aquiles derecho, Edinson Cavani arrastra la lumbalgia y Milton Giménez atraviesa una pubalgia.
Así, Boca inició el juego con un 4-3-3 definido, en detrimento del 4-4-2 que venía usando con mucha mayor frecuencia. Con Leandro Paredes compartiendo el mediocampo con el experimentado Ander Herrera y el joven Milton Delgado, con Exequiel Zeballos y Brian Aguirre acompañando en el ataque a Miguel Merentiel. Detrás, sin sorpresas: Agustín Marchesin en el arco y Juan Barinaga, Lautaro Di Lollo, Ayrton Costa y Lautaro Blanco en la defensa.
La primera acción de peligro llegó a los 8 minutos con Di Lollo cabeceando sin marca a pasos del área chica un tiro de esquina lanzado por Paredes desde la derecha. La pelota se fue desviada, ante la incredulidad del defensor y las miradas sorprendidas de los visitantes.
Con un ritmo afectado por la elevada temperatura y piernas que necesitan de rodaje para encontrar una mejor forma, la primera etapa tuvo al local como dominador, aunque inicialmente algo irresoluto al acercarse al arco. Pasados los 20 minutos, de otra pelota parada nació una situación de riesgo que terminó en un córner que no había sido: Paredes eligió asistir a Aguirre en lugar de rematar directo al arco y Merentiel llegó en el primer palo para definir de manera tan fallida que engañó al juez Ariel Penel, que creyó que había rebotado en el defensor.
Mucho más clara y fruto de una acción colectiva fue la que desaprovechó Aguirre ante la presión del arquero Guillermo De Amores. De primera, Ander dejó al delantero mano a mano con el uruguayo, pero otro Herrera, el defensor colombiano, evitó la definición al cruzarse.
Cerca del final del primer tiempo, Zeballos ganó en protagonismo, quedó cara a cara en dos ocasiones en la que estaba apenas adelantado y en otra, una media vuelta, la pelota terminó en el córner después de dar en una de las piernas que encontró su definición en el camino. La última la tuvo Paredes: su tiro libre pasó al lado del palo izquierdo del arquero, rozando en la parte externa de la red.
Para el inicio del segundo tiempo, los entrenadores comenzaron a rotar. En Boca, Úbeda envió al campo a Williams Alarcón por Herrera. Millonarios, que en los primeros 45 minutos no atacó, hizo tres modificaciones. El mismísimo chileno tuvo a cargo el primer remate de esa etapa, desde afuera, y su definición se fue junto a un palo.
Con algo más de ida y vuelta, el conjunto colombiano buscó alguna respuesta en la velocidad de Angulo y Boca ideó sólo algunas combinaciones con Aguirre, Zeballos y Merentiel. El uruguayo falló una gran chance cara a cara con el arquero: impactó el centro de aire y tras el pique se fue por encima del travesaño. Fue clarísima.
El primer tiro al arco en el partido de Millonarios llegó a los 18 minutos del segundo tiempo y terminó en las manos de Marchesin, tras un enganche y definición al primer palo de Valencia. Enseguida, Paredes dejó el campo para el ingreso de Tomás Belmonte y Malcolm Braida tomó el lugar de Lautaro Blanco en el lateral izquierdo. En esa misma ventana, al borde de los 40 años, Radamel Falcao volvió a jugar luego de más de 200 días, silbado por los fanáticos de Boca por su pasado en River.
El travesaño le negó el gol a Merentiel, muy bien asistido por Zeballos ingresando al área. El Changuito, con un control de zurda y pase de derecha, lo dejó en posición de gol por izquierda y el jugador charrúa definió cruzado sin que el arquero pudiera bloquear el remate. Pero ahí estaba el caño para impedir la apertura del marcador.
Boca volvía a mostrar una mejor cara, ya con Delgado como mediocampista central. Barinaga se sumó al ataque por primera vez en la segunda etapa y buscó sorprender desde afuera, al ver al arquero adelantado. El guardameta logró volver a tiempo antes de que la pelota se le meta y la envió al córner.
Para el último tramo, Zeballos dejó en varios momentos el sector izquierdo y sorprendió al llegar por el centro, casi en el rol de enlace por instantes. En esa posición exigió al arquero a 10 minutos del final con un remate desde la medialuna del área. El juego perdió cierta precisión, pero ganó en entusiasmo. Kevin Zenón fue el cuarto cambio de Úbeda, con pocos minutos para mostrarse: salió Aguirre.
El Changuito fabricó otra oportunidad que el arquero le quitó al arrojarse hacia la derecha, Merentiel tuvo una nueva acción de riesgo que se le escapó y a Zeballos, a un minuto del final, le cometieron el penal que el propio delantero pidió rematar, pero lo hizo de manera fallida. De Amores acertó hacia dónde fue el débil disparo y se quedó con la pelota.
Tras el empate no estaba previsto que se defina un ganador por penales: los dos capitanes, Paredes y Radamel Falcao, recibieron un trofeo y una camiseta conmemorativa a la copa en juego, que la dirigencia de Boca quiere dejar instaurada para cada comienzo de año, con la misma sede.
Antes del partido hubo un show musical. Y en simultáneo, en el canal de Boca en YouTube, brindó unas declaraciones muy relajado el presidente Juan Román Riquelme: “Soy un convencido de que tenemos un gran plantel, con grandes jugadores. En enero del año pasado habían llegado siete jugadores, todos estaban felices, en la tele decían que era el mejor mercado de Boca en los últimos 20 años. Llegaron 10 jugadores muy importantes, con lo que significa que entre esos 10 tenemos la suerte de contar con Leandro [Paredes] y no nos tenemos que volver locos”.
Y agregó, en medio de saludos a los hinchas, que “a los jugadores les lleva acomodarse a nuestro club un poco más de tiempo que a otros; tengo confianza que esos jugadores se acomodarán y nos harán disfrutar muchísimo”.

