Para las comunidades de migrantes mexicanos, el inicio de enero no solo marca el comienzo de un nuevo ciclo, sino también el momento de poner en práctica un conocimiento ancestral que cruza fronteras: las cabañuelas. Esta antigua tradición consiste en observar meticulosamente el comportamiento del cielo durante los primeros días del año para pronosticar el clima de los meses venideros.
Las cabañuelas son una herramienta tradicional, que se basan en una observación meticulosa y que se utiliza los primeros días de enero para anticipar los ciclos climáticos del año, según destaca México Desconocido.
El origen de esta tradición se localiza en el Medio Oriente, se cree que el término deriva de la palabra hebrea kabbalah, la cual alude a la interpretación de señales o fenómenos de la naturaleza.
Aunque sus inicios exactos son objeto de debate, los historiadores coinciden en que civilizaciones antiguas, como la babilonia, ya analizaban patrones astronómicos y meteorológicos para anticiparse al futuro, consignó El Sol de México.
Tras ser perfeccionada por las culturas del Mediterráneo, esta sabiduría llegó al continente americano de la mano de los españoles. En aquel entonces, su propósito era puramente de supervivencia: los agricultores dependían de estas observaciones para organizar sus siembras en una época donde la tecnología meteorológica no existía.
El sistema para interpretar las cabañuelas consiste en analizar los primeros 24 días de enero a través de etapas complementarias, según ABC:
Quien se dedica a este arte recibe el nombre de cabañuelista, un observador que descifra el futuro climático e integra múltiples señales del entorno. Su análisis no se limita al cielo, sino que combina factores como la arquitectura de las nubes y la dirección del viento con fenómenos como el rocío o la niebla, informó Homeschool Spanish Academy.
Un pilar de este método es la etología o comportamiento animal, donde señales como el canto inusual de los gallos a pleno día, el movimiento inquieto de las orejas de las mulas o la salida repentina de hormigas son avisos determinantes de cambios atmosféricos inminentes.
Las cabañuelas se practican principalmente en España (especialmente en el centro y sur) y en la mayoría de los países de América Latina con influencia hispana, como México, Colombia, Perú y otros.
Son una tradición popular para predecir el clima anual observando los primeros días de enero o agosto, con variaciones locales, señaló Sunset World Resorts. También existen métodos similares en otras culturas, como en la India, aunque no se llamen “cabañuelas”, y se usan doce días de la mitad del invierno.
Pese a las transformaciones del mundo moderno, las cabañuelas persisten en el ámbito rural como una guía orientativa para el ciclo anual.
No obstante, es innegable que la meteorología contemporánea, respaldada por satélites y complejos modelos computacionales, ofrece una precisión que la observación empírica no puede alcanzar, reveló Diario Occidente.

