Los dueños de animales domésticos en Buenos Aires aplican recaudos especiales debido a los días de extremo calor en febrero. La falta de glándulas sudoríparas en los perros y gatos eleva el riesgo de deshidratación, frente a estas altas temperaturas. Los expertos recomiendan la provisión de agua y sombra para evitar golpes de calor. La salud de los integrantes no humanos de la familia depende de la ventilación adecuada en los hogares.
Los cuidados para los perros y gatos ante las altas temperaturas
Los perros sufren cuadros de hipertermia con facilidad ante la exposición solar. Las razas braquicéfalas, como los bulldogs y los pugs, enfrentan una vulnerabilidad mayor debido a sus vías respiratorias estrechas, una condición física que dificulta el jadeo efectivo y la refrigeración del cuerpo. La entidad Dog for Good recomienda evitar paseos en horas de mayor calor y elegir la mañana temprano o el anochecer. Los recipientes con agua limpia y fresca deben estar disponibles en varios puntos de la vivienda para facilitar el consumo.
Los gatos también presentan riesgos de agotamiento, ya que estos felinos eligen lugares frescos como el suelo de baldosas o el espacio bajo los muebles para descansar. Los dueños mantienen los bebederos llenos y los distribuyen por toda la casa. Como consejo adicional, añadir cubos de hielo prolonga la frescura del líquido por más tiempo. El acceso a áreas sombreadas y superficies frías constituye un factor fundamental para el bienestar de los felinos durante el verano.

¿De qué manera impacta el clima en la salud animal?
Las temperaturas elevadas afectan la estabilidad física de los ejemplares domésticos, ya que no poseen la capacidad de sudar como los humanos, porque su sistema biológico regula su temperatura mediante jadeo, orejas, lengua y contacto con superficies frías, mecanismos naturales resultan insuficientes durante las jornadas de clima agresivo. La organización Animal Care Australia sostiene que “es crucial garantizarles acceso a espacios ventilados, agua fresca y sombra constante”. El agotamiento físico aparece cuando el entorno supera la capacidad de enfriamiento del organismo animal. La deshidratación y el golpe de calor representan las amenazas principales para la fauna urbana en estos días.

Cuidados esenciales para otras especies domésticas
- Aves: el metabolismo elevado y la exposición solar las perjudican de forma rápida. La jaula requiere un sitio sombreado, ventilado y lejos del sol directo. Los recipientes con agua permiten que estos animales se refresquen o tomen baños cortos. Las alas extendidas o la respiración con el pico abierto son señales de calor excesivo en estos ejemplares.
- Tortugas: estos reptiles enfrentan un alto riesgo de deshidratación o quemaduras solares graves. Necesitan refugios con sombra y acceso permanente a agua limpia. El control del agua en los estanques o acuarios evita que el calor afecte su metabolismo. La supervisión constante asegura que el líquido no alcance temperaturas peligrosas.
- Peces: el aumento de la temperatura ambiental reduce el oxígeno disuelto en las peceras. Esta situación causa estrés en los peces y altera el equilibrio de su ecosistema. El monitoreo del termostato y el ajuste del dispositivo aseguran la supervivencia de las especies acuáticas.
- Cobayos y conejos: su denso pelaje los vuelve muy vulnerables al clima cálido. Requieren superficies frescas para su descanso, como baldosas o placas de mármol. La dieta incluye vegetales frescos y jugosos como pepinos o lechuga para ayudar a su hidratación interna.
- Razas de climas fríos: el Siberian Husky o el Maine Coon poseen mantos gruesos que dificultan la regulación térmica. Estos animales necesitan espacios frescos y ventilación constante. El contacto con el suelo frío ayuda a bajar la temperatura corporal de estos ejemplares de pelo largo.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.

