En una misa presidida por el obispo diocesano, el padre Pedro Pablo Ojeda tomó posesión formal de su cargo como párroco de asumiendo la responsabilidad pastoral de la parroquia Santa Rita de Casia. La celebración se llevó a cabo en la iglesia madre de la ciudad y contó con la presencia de fieles, autoridades y miembros de las distintas comunidades parroquiales.
Durante su mensaje, el nuevo párroco expresó su acción de gracias a Dios por este nuevo servicio y destacó que, junto a otros sacerdotes y diáconos oriundos de Esquina, el Señor los vuelve a poner como pastores en la tierra que los vio nacer. Subrayó el valor de la identidad local y el amor por la ciudad, señalando que Esquina es una comunidad “genuina, con una originalidad propia”, aprendida y heredada de sus padres y su familia.
El padre Ojeda reflexionó también sobre la dimensión humana y espiritual de las personas y sobre los distintos roles que se asumen ante los desafíos. En ese sentido, recordó el momento en que se dio a conocer su nombramiento, el pasado 19 de noviembre, durante la novena de Santa Catalina, y resaltó el acompañamiento recibido por parte de las comunidades, especialmente a través de actitudes de apoyo, confianza y ánimo, a las que definió como un “espíritu asertivo”.
Al mismo tiempo, advirtió sobre el riesgo de la división y de las actitudes negativas que desalientan el trabajo comunitario. Invitó a las parroquias de Santa Catalina y Santa Rita, a los agentes de pastoral y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a caminar unidos, trabajar juntos y confiar en la acción del Espíritu Santo. “Somos diferentes, pero eso no es motivo para estar divididos”, afirmó.
En su mensaje, el nuevo párroco agradeció a su familia, amigos, autoridades civiles, fuerzas de seguridad, agentes de salud y a las distintas capillas y comunidades, remarcando que una parroquia se construye a partir de sus comunidades vivas y comprometidas.
Finalmente, anunció que se iniciará un trabajo pastoral conjunto para atender las 42 capillas que integran ambas parroquias, abarcando zonas urbanas y rurales del departamento de Esquina. Señaló que este camino no será en soledad, sino en comunión con diáconos, consagrados y laicos, confiando en que, con discernimiento, oración y participación comunitaria, será posible garantizar celebraciones, acompañamiento pastoral y presencia de la Iglesia en todo el territorio.
La celebración marcó así el inicio de una nueva etapa pastoral para la comunidad, con un fuerte llamado a la unidad, la corresponsabilidad y la confianza en Dios.
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