Javier Milei, en vivo: las últimas medidas del Gobierno

EDUARDO SCHWEIZER
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La casta fue dada de alta. Goza de excelente salud. Gracias, presidente Milei. Aunque el Gobierno acaba de alcanzar un importante triunfo parlamentario con la media sanción de la reforma laboral, esa contundente victoria hubiera sido imposible sin la participación activa de varios integrantes, de un lado y otro, de la vieja casta política. La actual senadora libertaria Patricia Bullrich tiene casi cincuenta años de vida política, y Diego Santilli, ministro del Interior de Milei, ronda los 30 años de actividad pública, si se cuenta también el tiempo que vivió como militante del peronismo. Ellos negociaron con amigos y allegados, exhibiendo su larga experiencia, el contenido de ese proyecto. Del lado opositor, negociaron los dirigentes sindicales (un antiguo pedazo de la casta que se aseguró la conservación de su famosa “caja” con el aporte forzoso de los trabajadores), y varios senadores peronistas y radicales, algunos de ellos alentados por los gobernadores de sus provincias, que son la casta de la casta. Sin embargo, sería necio negar que con la compañía de tan destacados cófrades de la vieja casta el Presidente comenzó, luego también del acuerdo comercial con Estados Unidos y de impulsar el tratado de libre comercio con la Unión Europea, un proceso de radical modificación de la estructura económica del país. Una transformación que necesitará tiempo para verla funcionar plenamente, pero que se propone terminar con el excesivo protagonismo del sindicalismo en la política argentina, con una economía renuente al intercambio comercial con el exterior y con una producción nacional desmedidamente protegida por el Estado. El sistema vigente solo creó un país injusto, con una pobreza creciente y con una desigualdad progresiva. Es el mismo país que se jactó durante muchísimas décadas de tener la clase media más numerosa de América latina. Gran parte de esa clase media se desgarra ahora sus manos aferrándose a una pared simbólica para no caer en los sectores bajos de la sociedad. Llegó la hora, en efecto, de intentar algo nuevo y diferente.



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