La compra de 24 aviones F-16 a Dinamarca, en funciones desde los años ‘80, despertó aplausos, reparos y críticas. Mientras el país recupera la capacidad supersónica en el aire, la oportunidad y el tiempo restante de las aeronaves han sido materia de discusión. El Gobierno asegura que tienen por delante más de 25 años, sin embargo, emergen distintas apreciaciones en el que las modernizaciones, el cuidado y las horas de vuelo son claves para determinar su futuro, según expertos consultados por LA NACION en Dinamarca, EE.UU y Argentina.
Tras la llegada de los primeros F-16, el entonces ministro de Defensa Luis Petri salió al cruce de las críticas opositoras. “Lo que importa del avión son las horas remanentes que tiene y las modernizaciones que ha recibido”, dijo y añadió: “Estos aviones que hemos recibido tienen horas remanentes a, por lo menos, 25 años en horas de vuelo”.

