La reunión que, hace alrededor de un mes, tuvieron la expresidenta Cristina Kirchner y el diputado Miguel Pichetto dio una pista de la búsqueda que intentará el peronismo para conseguir ser competitivo en las elecciones de 2027. La incorporación de dirigentes que fueron parte de sus filas, pero se alejaron, o de otros que quieran sumarse al justicialismo, aparece como una necesidad compartida en las principales vertientes del espacio: el cristinismo, el kicillofismo y el massismo. La condición que ponen en esos campamentos para ser parte es tener diferencias con el proyecto de Javier Milei; el límite es compartido por los tres: la vicepresidenta Victoria Villarruel.
La visita de Pichetto a Cristina Kirchner en el departamento de la calle San José 1111, en el barrio porteño de Constitución, volvió “digerible” para sectores del cristinismo al excandidato a vicepresidente de Mauricio Macri en las elecciones de 2019. Así lo admitió una fuente del sector consultada al respecto por LA NACION. “Cristina lo respeta”, resaltó la fuente. Entre otras reuniones políticas, luego de ese encuentro, Pichetto se mostró con Guillermo Moreno, pero también con dirigentes alejados del peronismo, como los hermanos Santiago y Manuel Passaglia, o los exlibertarios alineados con Carlos Kikuchi, además de peronistas distanciados del cristinismo.

