Durante el juicio, su defensa había sostenido que la joven había sido “víctima del amor”. Pero, la jueza María Alejandra Cataldi explicó que el argumento era propio de una novela que “desconocía el empoderamiento” que las mujeres ganaron en el último tiempo. Finalmente, el Tribunal Oral en lo Federal (TOF) N°1 de Salta condenó a la ex Miss Orán Martina Oliva a la pena de siete años de prisión.
Las juezas Cataldi, Gabriela Catalano y Marta Snopek consideraron probada su participación en el transporte de 15 kilos de marihuana. Su pareja, el comerciante Joaquín Tolaba, fue condenado a la pena de diez años de cárcel.
Oliva continuará detenida bajo el beneficio del arresto domiciliario hasta que la sentencia este firme. El tribunal ordenó el decomiso de la camioneta Toyota Hilux utilizada para el transporte de la marihuana secuestrada en febrero del año pasado.
En el juicio, el Ministerio Público estuvo representado por el fiscal general Eduardo Villalba, con funciones de coordinación en el Distrito Salta, y la auxiliar fiscal Florencia Altamirano.
“Durante el juicio, el fiscal Villalba respondió a la alusión hecha por la defensa en cuanto a que Oliva fue víctima del ‘amor’ que tenía por Tolaba y aseguró que ello no la exime de su responsabilidad, ya que eran ‘socios del negocio’. En la misma línea, la jueza Cataldi, en el adelanto de los fundamentos de la sentencia, coincidió: ‘El amor es un sentimiento y aquí no estamos juzgando eso, aquí se juzgan hechos’”, informó el sitio de noticias de la Procuración Generl de la Nación, www.fiscales.gob.ar.
Al empezar el juicio, en febrero pasado, el fiscal Villalba, junto con la auxiliar fiscal Florencia Altamirano, repasaron la información recogida en la instrucción y recordaron que otros cinco integrantes de la organización liderada por la modelo y su pareja pareja ya recibieron condenas tras admitir su culpabilidad en dos juicios abreviados.
Se trata de Juan Alberto Romero, Ángela Cuenca, Benjamín Michel Delgado, Roberto Carlos Leiton y José Burgos, que recibieron penas de entre 4 y siete años de prisión por delitos como transporte de estupefacientes agravado por el número de intervinientes y por el delito de resistencia a la autoridad y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.
“Reducir el comportamiento de la mujer a un acto realizado por amor es propio de una sociedad patriarcal, machista y despreocupada, donde la mujer es dejada de lado. Este argumento es propio de una novela, pero este argumento desconoce el empoderamiento de la mujer que ha venido sucediendo durante los últimos años”, afirmó la jueza Cataldi.
En su alegato, el fiscal Villalba dijo que las evidencias producidas en el juicio confirmaron “el patrón de conducta” delictivo de la pareja, tanto en el transporte de los 15 kilos de marihuana por el que fueron detenidos, como por otros siete viajes que realizaron juntos.
El representante del Ministerio Público destacó “la voracidad” de los acusados para continuar con un negocio que le reportaba “importantes ingresos”, lo que quedó probado con las transferencias que Oliva recibía como pago por el estupefaciente.
También dijo que Tolaba era “el dueño del negocio” y que se encargaba él mismo de obtener la droga en la frontera, mediante negociaciones con proveedores afincados en Bolivia.
Y sostuvo que, en enero de 2025, Oliva a se sumó a la empresa delictiva, en la que tuvo un rol muy importante. El fiscal Villalba tuvo en cuenta lo dicho en una de las audiencias por un analista criminal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) que describió y confirmó, al menos, 31 viajes realizados por el comerciante desde San Ramón de la Nueva Orán a la ciudad de Salta y, específicamente, a la casa de Burgos, un revendedor.
Según explicó el representante del Ministerio Público, Burgos le pagaba a la pareja la suma de 6.000.000 de pesos por los estupefacientes. El dinero le llegaba a Oliva por medio de transferencias bancarias.
“La transferencia que resaltó el fiscal fue realizada el 31 de enero del 2025, operación que coincide con uno de los viajes que la pareja hizo de Orán a Salta. Además, al mismo tiempo, se encontraron chats entre Tolaba y Burgos, en los que el comprador le preguntó si ya se aproximaban, pues debía sacar su auto a fin de que la pareja pudiera ingresar con la camioneta y hacer la descarga sin alertar a los vecinos”, según informó www.fiscales.gob.ar.
Para el fiscal Villalba, durante el juicio quedó probado el circuito que realizaba la organización narco. Resaltó que circulaba por de la ruta provincial 1, por la cual se desviaban después de salir de Orán, “pese a que se trata de una vía mucho más larga, sin iluminación y en muy mal estado”.
Y afirmó: “Señores jueces, esa ruta caso no tenía controles y, de noche menos, ese era el atractivo que tenía para los imputados. Era como meterse en la boca del lobo”.
El oficial mayor Ignacio Serna, encargado de esa pesquisa y primer testigo en el juicio, dio detalles de la investigación. Mencionó el contenido del documento confeccionado en noviembre de 2024 a partir de los datos aportados por un informante anónimo que les había indicado que Tolaba y Oliva eran los jefes de una banda que traficaba marihuana desde Orán hacia Salta. En ese informe se mencionaban vehículos, con sus marcas y dominios, y domicilios que fueron objeto de pequisas corroboratorias.
Detectives de la PSA establecieron que Tolaba habría sido el encargado de negociar la compra de la droga con proveedores en Aguas Blancas, en la frontera con Bolivia atravesada por el río Bermejo. En la primera audiencia del juicio se reprodujeron mensajes de audio y de texto en los que, de forma encriptada, se referían a las operaciones, a la droga, los pagos y los viajes.
Fuentes judiciales dijeron a LA NACION que el oficial Serna mencionó que habían determinado que la organización habría realizado al menos 31 operativos de transporte de drogas. Cuando se confirmó que el 5 de febrero de 2025 se realizaría un nuevo viaje, decidieron actuar.
Siguiendo los movimientos de la banda en tiempo real, detectaron el convoy compuesto por una Toyota Hilux y un Citroën C3. En la camioneta 4×4 iban, como “punteros”, Ángela Cuenca, el Perro Tolaba y la ex Miss Orán; en el auto, que circulaba medio kilómetro más atrás, viajaban Delgado, Leiton y Romero.
De pronto advirtieron que, justo antes del expeaje Aunor, en el puesto de control del kilómetro 8 de la ruta 9, había un retén de uniformados: eran los agentes de la PSA que se habían apostado para cortarles el paso.
La Hilux fue retenida allí, pero los del Citroën, que iban detrás y notaron que los agentes comenzaban a revisar la camioneta, lograron girar en U por la ruta 9/34 hacia la rotonda de Torzalito; hubo una persecución en la que los fugitivos pisaron el acelerador a fondo.
Mientras volaban por la ruta 9 y, luego por la ruta provincial 112 a casi 180 kilómetros por hora, desde las ventanillas del Citroën C3 comenzaron a descartar panes de marihuana hacia la banquina. Pero la carrera tuvo su precio: el coche se despistó y se estrelló en un pastizal en la finca San Juan de Dios, situada ya en Jujuy, a pocos kilómetros del límite con Salta. Allí fue detenido Juan Romero. Leiton fue detenido el 20 de febrero de ese año por la PSA, en Orán.
Faltaba atrapar a Delgado. El 21 de julio de 2025, la policía de Salta lo detectó en la vivienda de Ángela Cuenca, en Pichanal, pero escapó saltando una tapia y se internó en el monte, donde se escabulló. Una semana después volvió a fugarse cuando fue ubicado en un taller mecánico de esa misma localidad. La fiscalía describió esa facilidad para la fuga, con residencias alternadas en la zona de frontera y en Bolivia y un patrón de movilidad basado en camionetas 4×4.
Para esa fecha, los peritajes también establecieron que Delgado había descartado una línea telefónica y que el día del operativo de tráfico frustrado el 5 de febrero de 2025 se había comunicado con El Perro Tolaba cuando los vehículos cruzaban por San Pedro, Jujuy, uno de los atajos utilizados por los narcos para evadir controles.
La caída de Delgado fue singular: el 5 de octubre de 2025 volcó con su camioneta Toyota Hilux cuando circulaba por la ruta 50 a toda velocidad. A juzgar por el estado en el que quedó la 4×4, se salvó de milagro. Fue trasladado al hospital San Vicente de Paul; allí se identificó con el nombre de su hermano. Pero esa internación, que parecía rutinaria, se convirtió en la pista decisiva.
Personal de la PSA que seguía el caso y que buscaba al joven que llevaba, para entonces, ocho meses prófugo, reconoció la Hilux destruida, secuestrada en la comisaría de Orán, como el vehículo que usaba Delgado y que se veían en las fotos que subía a sus redes sociales, para entonces objeto de una investigación abierta.
Así que eso les allanó el camino para ir a verificar quién era el que estaba internado en el Hospital San Vicente de Paul. Lo identificaron y lo pusieron a disposición de la Justicia, que no perdió tiempo: lo imputó en una audiencia virtual y le dictó la prisión preventiva.
En noviembre del año pasado, en juicio abreviado, aceptó una sentencia a siete años de cárcel.

