La ruta oceánica que reúne fauna marina, faros e historia

EDUARDO SCHWEIZER
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No está muy claro si arranca en Trelew o en Comodoro Rivadavia, si en Chubut va por la costera RP 1 o si el trazado oficial es por la RN 3. Como sea, el “azul” es omnipresente y la identifica a lo largo de los 1.150 kilómetros que acumula en las dos últimas provincias de la Patagonia continental. En todas sus versiones, Río Gallegos, la capital de Santa Cruz, sirve de epílogo de un viaje de lo más provechoso, abundante en cañadones, bosques petrificados, fauna marina, faros e historia. El recorrido atraviesa Camarones, Comodoro Rivadavia y Caleta Olivia; se adentra en las pequeñas localidades de Fitz Roy y Jaramillo; y continúa hacia Puerto Deseado, San Julián, Puerto Santa Cruz y Comandante Luis Piedrabuena, con indispensable escala en el Parque Nacional Monte León.

Comodoro Rivadavia fue fundada el 23 de febrero de 1907. Diez meses después, un equipo de técnicos en busca de agua encontró, 500 metros bajo tierra, un líquido aceitoso que olía a querosén y la ciudad se convirtió en un polo petrolero. Desde 1922 y durante un siglo, fue un importante centro de extracción y refinamiento, sitio de origen de la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales. YPF permaneció allí hasta hace pocos meses, cuando formalizó su salida definitiva para concentrarse en Vaca Muerta.

A partir de entonces, la cabecera del departamento Escalante y ciudad más poblada de Chubut, con 200.000 habitantes, busca expandirse en otras áreas. El turismo es una de ellas, aunque no constituye una novedad. Hay portentos propios de la Patagonia argentina: el Área Natural Protegida Rocas Coloradas, el Farallón –formación geológica de más de 20 millones de años–, el Cerro Chenque y la escollera del puerto, donde posan lobos marinos y cormoranes en bloques de cemento que evocan una arquitectura brutalista. A todo esto se suma la aparición de la ballena sei que, después de una larga ausencia, regresó al Golfo San Jorge y a las costas de Comodoro, Rada Tilly y Caleta Olivia.

Caleta, como se la suele llamar, está a poco más de una hora de Comodoro y forma parte del departamento Deseado. También se encuentra de cara al Golfo San Jorge con su costa de canto rodado. Fitz Roy y Jaramillo son otras dos localidades del mismo departamento, separadas por 20 kilómetros y, a veces, por ráfagas de viento que hacen aún más solitario el árido paisaje.

Alguna vez llegó hasta ahí el tren, lo que permitió la conectividad entre los pueblos. Hubo un proyecto ambicioso que pretendió construir otras líneas férreas para unir más localidades, pero el plan no sólo quedó en el olvido: los escasos ramales que estuvieron en funcionamiento desde 1909, y durante casi 70 años, se clausuraron hace más de 40. Las estaciones de Fitz Roy y Jaramillo se transformaron en museos y centros de interpretación.

Puerto Deseado, último destino de este viaje, está asentada sobre rocas volcánicas en la orilla norte de la Ría Deseado, un accidente geográfico único en Sudamérica. Thomas Cavendish, el navegante inglés que arribó en 1586 en su buque expedicionario Desire, le dio el nombre de “Deseado” al lugar. Puerto Deseado tiene 20.000 habitantes y ofrece excursiones inolvidables como la de la Isla Pingüino o Piedra Darwin, sitio al que llegó el naturalista Charles Darwin en 1833. Además, hay que ver el atardecer desde la orilla, cuando el sol se hunde en el océano y queda el reverbero de la luz azul sobre los barcos pesqueros rojos.

A 38 kilómetros del centro de Comodoro Rivadavia y al norte de Caleta Córdova se encuentra el Área Natural Protegida Rocas Coloradas: un desierto árido de rocas, cañadones y acantilados, cerros y una laguna colorada frente al océano azul profundo. Martín Pérez, descendiente del pueblo teushen, uno de los grupos indígenas históricos de la Patagonia, y de apellido originario Kuyape, es uno de los guías, baqueano e instructor habilitado para hacer el recorrido en 4×4, único vehículo recomendado para acceder y transitar el terreno gredoso.

Al llegar al Valle de Marte se desciende de la camioneta para explorar diversos trayectos por las rocas milenarias. El Monte de los Meteoritos –con sus vistas en gamas terracota y rojo– y las mesetas y geoformas de material limoarenoso forman antiguos cañadones que el mar dejó al retirarse hace millones de años. El Bosque Petrificado es otro de los tesoros, con troncos de hace 65 millones de años esparcidos por los senderos que históricamente caminaban los guanacos (“Nau”, en lengua tehuelche, también llamada teushen). A la hora del almuerzo se hace un alto y los viajeros se acomodan en ronda, sobre sillas plegables, inmersos en el paisaje rojizo y silencioso, listos para degustar los sándwiches que ofrece Martín.

El mar de Comodoro deslumbra por la llegada de la ballena sei a las costas del Golfo San Jorge. A fines de febrero comienzan a avistarse los ejemplares que se desplazan hacia la zona desde diciembre; la temporada alta va de marzo a mayo. Las excursiones náuticas salen todo el año porque no sólo se observan ballenas. La rica vida marina de esta región promete delfines de todo tipo, toninas, lobos de un pelo y, sobrevolando las aguas atlánticas, cormoranes, gaviotas cocineras, petreles, gaviotines sudamericanos y biguás. Últimamente, y para mayor sorpresa, además de sei, también se han visto ballenas jorobadas.

El 15 de enero de 1978, por mandato del presidente de facto Jorge Rafael Videla, se vio interrumpido el servicio ferroviario desde Puerto Deseado hasta Coronel Las Heras, que pasaba por Jaramillo y Fitz Roy, y era considerado el más austral del mundo. La noticia se recibió por telegrama un día antes, el 14 de enero: “Se decreta la clausura del ramal ferroviario para luego iniciar el proceso de desguace (desarme) total del material rodante”.

El ferrocarril tuvo su auge y su ocaso y, en esa última etapa, muchos de los pobladores que se habían establecido alrededor de las estaciones debieron migrar a otros sitios.

Hace pocos años, los habitantes de Fitz Roy tomaron la decisión de restaurar la estación y convertirla en el Centro de Interpretación Estación Rural Fitz Roy, inaugurado en 2022. El lugar propone descubrir la historia de la ruralidad desde principios de siglo (1902) hasta el final de la etapa productiva lanera más fuerte, en la década de los 70, cuando dejó de circular el tren. Se pueden conocer las vidas de los pobladores de la época, sus labores y tareas, todo lo relacionado con el trabajador rural y la importancia que tuvo el tren en la región.

El Faro San Jorge, a 17 kilómetros de Comodoro Rivadavia, se inauguró en 1925 y tiene 27 metros de altura. Fue construido con ladrillos calcáreos y, según cómo sople el viento, sus paredes blanquísimas funcionan como reparo para apreciar la gran vista patagónica en 360 grados.

A pasos de ahí, por un sendero, se abre el magnífico Farallón, una columna rocosa de siete metros de altura y millones de años, formada por la erosión marina, donde posan los cormoranes. El Farallón fue declarado Patrimonio Natural de Comodoro Rivadavia en 2021.

En 1833, el naturalista inglés Charles Darwin llegó a un sitio remoto de la Patagonia argentina, el más aislado del mundo según sus propias notas. Había desembarcado del Beagle en las costas de Puerto Deseado junto al comandante Fitz Roy y, desde allí, en una embarcación a vela, remontaron 30 kilómetros de la ría del Deseado –accidente geográfico de 150 millones de años– hasta llegar a una inmensa piedra rodeada de agua. De 20 metros de altura, la icónica piedra, bosquejada por Conrad Martens, dibujante del HMS Beagle, se alza al pie del Cerro del Paso, en medio de una grieta rocosa de limo seco, sobre la extensa llanura y uno de los macizos más antiguos del continente americano. En aquel paisaje que sigue siendo inhóspito e impactante, Darwin y el resto de la tripulación acamparon la Nochebuena de 1833.

A ocho kilómetros se encuentra el casco de la estancia Cerro del Paso, punto estratégico del Campamento Darwin Eco Lodge, desde donde salen las excursiones, trekkings y paseos. La estancia está ubicada sobre la margen sur de la Ría Deseado, a 40 kilómetros de su desembocadura. En este lugar, donde funcionaba un galpón de esquila y era paso de despacho de lana, el ecolodge –que, además de revitalizar la historia, conserva decenas de objetos– ofrece alojamiento en una casa de estilo patagónico con cuatro habitaciones que tienen bellísimas vistas panorámicas.Isla Pingüino

A 25 km de la costa de Puerto Deseado, Isla Pingüino es la más grande de las 17 islas del Parque Interjurisdiccional Marino Isla Pingüino, que abarca una superficie de 160.000 hectáreas y más de 60 kilómetros de costa. Declarada Reserva Nacional de Fauna por decreto nacional en 1937 y Reserva Provincial por ley de la Provincia de Santa Cruz en 1992, Isla Pingüino, de 50 hectáreas, alberga una colonia de pingüinos de penacho amarillo de 1.500 parejas reproductivas, una de las más importantes de Latinoamérica. A una hora de navegación desde Puerto Deseado, la excursión dura cinco horas en total y se realiza en la temporada que va de septiembre a fines de marzo y principios de abril, época en que los pingüinos se reproducen y cambian sus plumas. Mar adentro, la navegación es una fiesta que comienza antes de llegar a la isla. Los delfines y las toninas saltan y se zambullen en el océano; hay rocas donde anidan cormoranes de cuello negro e imperiales; los albatros vuelan sobre loberías con cientos de lobitos echados al sol.

Al llegar a la isla, la lancha se arrima al muelle. Hay más lobitos reposando en la orilla y se empiezan a ver los pingüinos de Magallanes, anfitriones que dan la bienvenida: algunos empollan, otros caminan entre pastizales. En el centro está el Faro Pingüino, construido hace más de 120 años. Luego de una breve caminata, se emprende un ascenso por el cañadón y, enseguida, un descenso hasta la colonia de pingüinos de penacho amarillo. Es posible sentarse a centímetros de ellos y observar cómo se mueven o interactúan. Algunas parejas se alejan y nadan con velocidad; otras avanzan con pequeños saltos sobre el peñasco. Son cientos de crestas amarillas bajo el cielo limpio y celeste.

El Museo Facón Grande fue inaugurado en 2021 y llamado así en honor a José Font, cabecilla de los huelguistas en la zona de Santa Cruz, fusilado en las cercanías de Jaramillo. Está dedicado por completo a las huelgas rurales de 1920 y 1921, y una cruz de madera es la pieza que lo inaugura. Fue encontrada hace 20 años en la estancia San José, en la localidad de Gobernador Gregores. El dueño de la propiedad se la llevó a Osvaldo Bayer a El Tugurio, sitio del barrio de Belgrano donde hacía sus investigaciones, pero él la devolvió a Jaramillo. En 2009 se la entregó a la comisionada de fomento de aquel entonces, Ana María Urricelqui, diciéndole que la cruz sería la primera pieza del museo. También son impactantes las esculturas que escenifican el fusilamiento de un huelguista, ubicadas en el sector externo.

Tanto el Centro de Interpretación Estación Rural Fitz Roy como el Museo Facón Grande en Jaramillo pueden conocerse a través de la aplicación Spatial –disponible en Play Store–, que permite ingresar desde cualquier punto del planeta y en cualquier huso horario para visitarlos y recorrerlos.

Justo enfrente del Museo Facón Grande está la Casa Matera Don Francisco. Allí se rescatan muebles y objetos que estuvieron en la casa desde principios de siglo hasta la década de los 70. En el centro del ambiente principal hay una mesa comunitaria para que el turista pueda sentarse, hacer preguntas acerca de los recorridos, aprender a tomar mate si es extranjero y probar tortas fritas, buñuelos y la afamada torta 80 golpes.

Las aguas calaron la roca del cañadón Las Bandurrias, cuyos paredones superan los 20 metros de altura y generaron una gran grieta donde se encuentra el santuario natural, inaugurado en 1947. La gruta está a 15 kilómetros de Puerto Deseado y es imponente tanto para los religiosos como para los que no lo son.

El Museo Ferroviario –no Palacio Ferroviario, como a veces se lo denomina–, declarado Patrimonio Provincial, ocupa el edificio que albergó la estación de tren. Fue construido en 1909, con la llegada del ferrocarril, por picapedreros croatas e italianos. Activo desde 2004, el museo rescata la identidad ferroviaria de la comunidad a través de un circuito que recorre las habitaciones originales y concluye en La Cueva, el histórico bar de los trabajadores. A partir de 2015, por pedido del municipio, la Asociación Ferroviaria 20 de Septiembre cedió un espacio en la planta alta, donde también funciona el Museo del Pueblo.

Agradecemos al Ente Oficial de Turismo Patagonia Argentina, la Secretaría de Estado de Turismo de Santa Cruz, el Ministerio de Turismo y Áreas Protegidas del Chubut, la Administración de Parques Nacionales y el Consejo Agrario Provincial de Santa Cruz, junto con los referentes de las localidades mencionadas, la colaboración prestada para la realización de esta nota.

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Como en Argentina es muy caro el drop off del auto alquilado es bueno partir el viaje de Ruta Azul en dos: primero este tramo, y luego otro que vaya de Río Gallegos a San Julián.

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