La imagen peregrina de la Virgen de Itatí llegó a la ciudad de Esquina como parte de su recorrido anual desde la basílica correntina hacia distintas comunidades de Buenos Aires y el interior provincial. La familia Piedrabuena -en San Cayetano- recibió a las peregrinas Gladys y Angélica, quienes compartieron detalles sobre la profunda tradición que mantienen desde hace décadas.
Gladis relató que la costumbre de llevar la imagen a Buenos Aires comenzó en los años 90, cuando un grupo de correntinos residentes allí recibió por primera vez a la Virgen. “La conocimos en una sincronización de imágenes en Castro Barros. El padre Julián Zini dijo que sería bueno que los correntinos también la pudieran recibir. Desde entonces, la Virgen empezó a visitarnos cada año”, recordó.
En 1994, esa visita tomó un significado especial para ella: un mes antes había fallecido su esposo. “No eran promesas, era agradecimiento. Agradecer por lo que nos dio, por la familia, por las cosas que nos muestra. Yo no la llevo a la Virgen, ella me lleva a mí”, expresó emocionada.
Las peregrinas conducen la imagen desde Itatí hacia Buenos Aires, donde la reciben distintas diócesis: La Matanza, Quilmes, Lomas de Zamora, Avellaneda, Morón, Merlo-Moreno, San Martín, Escobar, entre otras. Cada comunidad organiza misas, visitas y encuentros devocionales antes de que la imagen emprenda el regreso a Corrientes.
En esta nueva travesía, Esquina fue la primera parada camino a Itatí, donde hubo misa y vigiilia. Luego seguirá hacia Colonia Carolina, Mantilla, San Roque, Empedrado y la ciudad de Corrientes, para finalmente llegar el 22 de diciembre a la basílica.
Angélica, quien por primera vez acompaña la peregrinación, agradeció la oportunidad: “La Virgen me eligió para recorrer y estoy muy contenta. Es una experiencia muy linda”.
Durante la vigilia realizada en Esquina, los vecinos participaron de la misa, compartieron historias de fe, escucharon músicos locales y dieron testimonio de milagros y experiencias vividas a lo largo de los años. También hubo momentos de consuelo para familias afectadas por un reciente accidente en la zona. “Somos instrumentos para que llegue ese alivio. Ella quiere estar con sus hijos”, señaló Gladis.
Las peregrinas agradecieron la recepción de la comunidad esquinense y ofrecieron una bendición final: “Que María de Itatí los cubra con su manto y que nunca los desampare”.

