Misa de clausura del Año Jubilar con la ordenación diaconal de Guillermo Josué Cañete

EDUARDO SCHWEIZER
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El pasado sábado 27, se celebró la Misa de Clausura del Año Jubilar, una jornada marcada por un acontecimiento de profunda alegría para la Iglesia local: la ordenación diaconal del esquinense Guillermo Josué Cañete.

La celebración tuvo lugar en la Parroquia Catedral de Goya y fue presidida por el obispo diocesano, quien encabezó la solemne Eucaristía. Momentos antes del inicio de la misa, Monseñor Adolfo Canecín, acompañado por Monseñor Ricardo Oscar Faifer, tomó juramento a Josué Cañete, en un emotivo acto previo a su ordenación.

Durante la celebración, los padres del nuevo diácono presentaron los ornamentos propios del orden diaconal, la estola y la dalmática, como signo de haber ofrecido a su hijo al servicio de la Iglesia. El diácono Guillermo Josué Cañete fue revestido por el padre Rubén Cattay, quien lo bautizó en la ciudad de Esquina, y por el padre Ariel Giménez, también oriundo de Esquina, quien acompañó antes de ingresar al seminario.

Guillermo Josué Cañete es oriundo de la ciudad de Esquina, Corrientes, y recientemente culminó sus estudios teológicos en el Seminario Interdiocesano “La Encarnación” de Resistencia, Chaco, dando un paso fundamental en su camino vocacional al servicio de la Iglesia. Su ordenación diaconal constituye un motivo de especial orgullo y gratitud para su comunidad de origen y para toda la diócesis.

📸 Fotos: José Guillermo Machuca

El rito de ordenación comenzó con el llamado formal realizado por el diácono Hugo Florentín. Acto seguido, el padre Ariel Giménez, en representación del pueblo cristiano, dio fe de la idoneidad del candidato, solicitando oficialmente al obispo su ordenación.

Durante su homilía, Monseñor Canecín calificó el momento actual como un verdadero «kayrós» (tiempo de gracia) eclesial. Vinculó la clausura del Año Jubilar con los desafíos del Sínodo de la Sinodalidad, instando a la diócesis a convertirse en un «laboratorio sinodal» que contagie esperanza.

«La esperanza es la espiritualidad que nos anima y pone en pie, sostiene, guía e impulsa a peregrinar sin desfallecer», expresó el prelado, comparando esta virtud con el eje de una bicicleta que permite avanzar con alegría hacia Dios.

Dirigiéndose directamente al nuevo diácono, el obispo destacó la «apasionante oportunidad» de iniciar su ministerio en este contexto histórico. Citando el magisterio del Papa, Canecín le encomendó una tarea específica:

«Como diácono, asumí el amor a los pobres para despertar y sostener la atención de todos hacia ellos», señaló.

Lo animó a trabajar en las periferias geográficas y existenciales y lo instó a ser un motor en la implementación del Sínodo de la Sinodalidad y del Plan Diocesano de Pastoral.

Finalmente, el obispo puso el ministerio de Josué y los frutos del año jubilar bajo la protección de la Tierna Madre de Itatí, patrona de la Diocesis de Goya, pidiendo que el nuevo diácono trabaje con decisión por una Iglesia «misionera y sinodal”. –

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