A las 9.45 de este miércoles, nuestra ciudad fue escenario de un hecho tan inesperado como profundamente humano. Una vecina que se dirigía al hospital por un control prenatal comenzó el trabajo de parto en plena calle Antártida Argentina, entre Berón de Astrada y Sáenz Peña, a tan solo 150 metros del centro de salud.
La mujer viajaba en moto junto a su pareja cuando el vehículo sufrió un desperfecto. Continuaron caminando, pero antes de llegar al hospital rompió bolsa en la vereda. Fue entonces cuando dos vecinas, Reina Miño —vendedora de tortas en la zona— y Tere Echavarría, que pasaba ocasionalmente por el lugar, acudieron de inmediato a ayudarla.
Con serenidad, coraje y una enorme solidaridad, ambas asistieron el nacimiento de la bebé.
“Cuando cayó en mis manos, lloré de emoción”
En diálogo con nuestro medio, tanto Reina como Tere relataron la experiencia entre lágrimas y alivio.
Tere contó que justo volvía de comprar pollo cuando vio a la mujer en plena labor de parto:
“Le pregunté si podía ayudarla. Intentamos caminar una cuadra para llegar a una remisería, pero ya no daba más. Fue todo muy rápido. En el primer empujón ya salió la cabecita. Cuando la bebé cayó en mis manos, lloré de la emoción”.
La niña nació inicialmente sin llorar, lo que generó un momento de tensión.
“Salió moradita, le dimos unas palmaditas y recién ahí lloró. Fue un alivio enorme”, recordó Tere.
“Nunca viví algo así en mi vida”
Por su parte, Reina describió la escena como una experiencia única:
“Jamás me pasó algo así. Ni cuando tuve a mis hijos pude ver el nacimiento. Le sostuve a la mamá, la senté y ahí nomás nació la bebé. Yo corría a buscar toallas, temblaba, pero tenía que ayudar”.
Ambas mujeres destacaron que la madre estaba muy asustada y con vergüenza, pero pudieron acompañarla hasta que llegaron los equipos médicos. La ambulancia demoró unos 15 minutos, tiempo durante el cual las vecinas contuvieron a la familia y asistieron a la pequeña.
La bebé, que se llamará Paola Belén, fue trasladada al hospital junto a su mamá, donde ambas quedaron en observación y en buen estado de salud.
Un gesto que la comunidad no olvidará
El accionar de Reina y Tere fue clave para que el nacimiento se desarrollara sin complicaciones. Gracias a su rápida reacción, empatía y valentía, una situación crítica terminó convertida en un momento de profunda humanidad.
Tere concluyó aún emocionada:
“Dios me puso ahí. No sé cómo reaccioné tan rápido. Toda la mañana lloré… pero lo importante es que la bebé está bien”.
Reina, afirmó:
“Fue una bendición. Hicimos lo que había que hacer. Y ahora vamos a ir a visitarlas al hospital”.

