El gobierno de Santa Fe decidió remover a Guillermo Solari de la jefatura de la Policía en Rosario, un día después de que se desactivara la protesta que mantuvo acuartelados a centenares de efectivos frente a la Unidad Regional II. El desplazamiento se resolvió tras los incidentes del martes y miércoles.
En paralelo, fuentes judiciales confirmaron que 10 policías quedaron imputados por su participación en la rebelión que paralizó parte del esquema de seguridad en Rosario. Se les atribuye haber intervenido de manera activa en los bloqueos, en la interrupción de patrullajes y en otras acciones que tensaron la relación con la conducción política y policial.
La salida de Solari, que había asumido su cargo en noviembre pasado, ocurre en un contexto de fuerte desgaste interno para la fuerza, tras una semana marcada por el acuartelamiento, los episodios de violencia y el impacto que generó la muerte del suboficial Oscar Valdez, cuyo suicidio frente a la jefatura desencadenó el conflicto.
Aunque el gobierno provincial considera que la situación se normalizó con el retorno del patrullaje, persisten tensiones que aún deberán resolverse en el plano institucional.
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