Una rareza operativa y de programación en Mar del Plata: un mismo predio que funciona como balneario durante el día y como club de gran escala por la noche, con montajes que cambian según la fecha y la demanda. La temporada se piensa como parte de un circuito internacional: en enero, aseguran, compite con el sudeste asiático por captar a los nombres más buscados de la electrónica global, en la ventana en la que muchos artistas bajan de Europa hacia América del Sur.
Pero el fenómeno no se agota en la noche. De día, Mute opera como balneario con 100 carpas, piletas para adultos y una para chicos con recreación, y una oferta gastronómica que incluye una propuesta de fuegos, una barra de sushi y un restaurante de cocina vinculada al puerto de Mar del Plata. En los días de evento, la dinámica se vuelve casi continua: terminan las fiestas de madrugada, entra el equipo de limpieza, y a media mañana vuelve a abrir la playa.
A 15 veranos de su nacimiento—según reconstruye Sebastián Zabalía, director asociado—, el proyecto también busca salir de la costa atlántica con “Mute on Tour”, un formato itinerante que apunta a Europa y a nuevas plazas en la Argentina.
—Sebastián, ¿qué es Mute en una sola frase?
—Hoy es una plataforma musical integrada en la agenda global. Se ha convertido en una parada obligada para los artistas internacionales que terminan su verano europeo y bajan a Sudamérica; nuestra competencia directa en enero es el sudeste asiático.
—¿Cuál es el origen de Mute y desde cuándo formas parte del proyecto?
—Yo estoy hace 10 años, pero era usuario antes. Mute nació en el verano de 2010-2011, por lo que este año cumplimos 15 veranos. El predio originalmente era “La Morocha”, pero tras una reconfiguración con socios de Buenos Aires, se hizo un relanzamiento y cambió la marca.
—En la grilla 2026 aparecen figuras como Boris Brejcha. ¿Cómo se dividen esos artistas de primer nivel?
—Siempre nos dividimos el top 10 mundial con el sudeste asiático. Dependiendo de la temporada, tenemos a cinco o seis de esos artistas. Este año la agenda está muy completa, aunque algunos prefieren quedarse en Europa tras años de mucho trajín.
—¿Cuándo comienza la temporada y qué formatos de eventos ofrecen?
—La propuesta completa arranca el 31 de diciembre. Mute maneja tres armados distintos en el mismo predio: un formato Club para 2500 personas, un formato medio de entre 4000 y 5000, y el formato grande para Año Nuevo y fechas especiales, que puede albergar entre 16.000 y 17.000 personas.
—Además de la noche, funciona como balneario de día, ¿cómo logran mantener el predio activo casi todo el día?
—Es un balneario con todos los servicios: 100 carpas, dos piletas para adultos y una para chicos con recreación. En cuanto a gastronomía, tenemos tres propuestas: una de fuegos, una barra de SushiClub y nuestro propio restaurante de cocina típica del puerto, como arroces y langostinos. Es un trabajo enorme. Los shows de los fines de semana terminan a las 6; ahí entra un equipo de limpieza con maquinaria australiana para dejar la arena impecable. A las 9 ya entra la gente de las carpas y a las 12 del mediodía ya hay música de nuevo. En un día de show, podemos tener entre 300 empleados directos y hasta 600 contando indirectos, como seguridad y médicos.
—¿Se consideran el escenario principal de la música electrónica en la costa?
—Por extensión de tiempo y cantidad de artistas, somos los más grandes de Mar del Plata y la Costa Atlántica. Sin embargo, no solo hacemos electrónica; tenemos shows de rock como Babasónicos y realizamos la fiesta Bresh más grande del mundo en venta de tickets. También hemos tenido a artistas como Lali, Duki y Bizarrap.
—¿Cuánta gente pasa por Mute en una temporada normal?
—Estimamos que entre el restaurante, el balneario y las fiestas, pasan entre 400.000 y 500.000 jóvenes por verano. El aforo máximo habilitado es de 18.000 personas, algo que solemos alcanzar en fechas puntuales como con Solomun o la fiesta Elrow.
—¿Recordás algún hito o artista que haya marcado un “antes y un después”?
—La primera vez que trajimos a Solomun en enero de 2017. Fue su primer show masivo en el país (venía de tocar para 2000 o 3000 personas) y marcó un récord de venta de tickets para un artista solo en Mute. A partir de ahí, su carrera explotó a nivel masivo en la Argentina.
—¿Tienen planes de expandir el modelo de Mute a otros lugares?
—La prioridad es hacer crecer nuestro predio, pero estamos expandiendo la marca con “Mute on Tour”. El próximo año haremos shows en Europa (Barcelona, Ibiza, Mallorca y Marbella) y estamos explorando opciones en Mendoza, Salta y Calafate.

