Grace Gummer transmite a primera vista serenidad y elegancia. Es algo innato, pero también perfeccionado entre estudios de moda en Roma y pasantías en Nueva York. Se mueve con calma y seguridad, como si hubiese crecido delante de las cámaras. Y es que, de hecho, sí lo hizo, aunque solo unos pocos conocen realmente su historia. Es una de las actrices del momento gracias a su retrato de Caroline Kennedy en Love Story: John F. Kennedy Jr. & Carolyn Bessette (Disney+). La serie, que cuenta la trágica historia de amor del hijo de John F. Kennedy y Jackie Kennedy Onassis, se volvió un fenómeno y un tema de conversación en las redes sociales. Muchos se preguntaron por la artista de 39 años que interpretó a la única hija del matrimonio que sobrevivió a “la maldición” del clan. Esto es porque, además de su talento, su rostro les resultaba extremadamente familiar. Quienes googlearon su nombre tuvieron la confirmación de que heredó ambas cosas de su famosísima madre.
El primer amor de Grace Jane Gummer fue la Historia del arte y el italiano, áreas en las que se formó en la Universidad de Vassar, ubicada en la localidad de Poughkeepsie, en Nueva York, el alma mater de su madre. Al finalizar sus estudios, decidió incursionar en el mundo de la moda. Consiguió trabajo en Tirelli Costumi, un renombrado taller de vestuario ubicado en Roma que creó más de 300.000 piezas y ganó 17 premios Oscar a mejor diseño de vestuario. “Hacía trabajos muy básicos, de los de menor categoría: vaporizar sombreros, coser botones, hacer dobladillos. Me encantaba y aprendí muchísimo. Era como un campo de fútbol lleno de disfraces. Me paseaba por los pasillos mirando todo. Pasabas junto a una fila de trajes de ópera y de repente decías: ¡Esperá, ese es El paciente inglés! y ¡Ese es Titanic!’”, contó en diálogo con Elle. Esta experiencia impulsó el deseo de crecer en la industria. Regresó a Nueva York, hizo una pasantía con el diseñador Zac Posen e incluso ayudó a confeccionar una chaqueta de cuero para Michael Jackson. Según sus propias palabras, fue una época “muy intensa”.
Sin embargo, en un momento tuvo una revelación o, mejor dicho, una reaparición. “Mientras vivía en Italia, un amigo de mi hermano me pidió que diseñara el vestuario para una obra que dirigía. Me di cuenta de que simplemente quería participar. No podía negar mi pasión por la actuación”. Ese pensamiento se mantuvo en su cabeza, así que cuando llegó a la Gran Manzana hizo su debut en dicha producción. En octubre de 2008 se presentó en el teatro Wild Project del circuito Off-Broadway con Las neurosis sexuales de nuestros padres (The Sexual Neuroses of Our Parents) del dramaturgo suizo Lukas Bärfuss.
Pero, ¿cómo consiguió el papel si trabajaba en otro rubro? Aunque hay personas que fueron seleccionadas para una producción sin ningún tipo de experiencia previa, en su caso no fue ninguna sorpresa. La actuación formó parte de su vida desde que estaba literalmente en el vientre de su madre durante el rodaje de la película El difícil arte de amar (Heartburn) con Jack Nicholson. A estas alturas, el lector -probablemente- sepa de quién se trata. Si el título no le suena, Grace Gummer le habrá hecho recordar físicamente a cómo se veía en su juventud la considerada por muchos como una de las mejores actrices de todos los tiempos, ganadora de 3 premios Oscar (nominada en 21 ocasiones) y con más de 60 películas en su extensa carrera. Solo a una persona se le pueden adjudicar todos estos reconocimientos. Sí, a Meryl Streep.
Gummer debutó en cine a los ocho años en La casa de los espíritus (The House of the Spirits), un film de Bille August coprotagonizado por Meryl Streep, Jeremy Irons, Winona Ryder, Glenn Close y Antonio Banderas. Interpretó a la versión infantil de Clara, el personaje de su madre. Si bien el parecido era más que evidente, la audiencia probablemente pensó que era una elección acertada de casting y no asociaron su parentesco, puesto que fue acreditada bajo el pseudónimo de Jane Gray. Aunque a lo largo de sus 16 años de carrera tuvo destacadas participaciones en las series American Horror Story, Mr. Robot y The Newsroom y en las películas Frances Ha, Deuda de honor (The Homesman) y Springsteen: Música de ninguna parte (Springsteen: Deliver Me From Nowhere), recién ahora tuvo su verdadero salto al estrellato.
Este año Ryan Murphy volvió a la televisión como productor con Love Story: John F. Kennedy Jr. & Carolyn Bessette. “Esta historia está inspirada en hechos reales. Ciertos personajes y eventos fueron dramatizados o ficcionalizados con fines narrativos”, se cita al inicio de los nueve episodios. La producción, basada en el libro Once Upon a Time: The Captivating Life of Carolyn Bessette-Kennedy de Elizabeth Beller, retrata la mediática relación del hijo del expresidente de los Estados Unidos y la publicista de Calvin Klein, quienes murieron en un accidente de avión el 16 de julio de 1999 a los 39 y 33 años respectivamente.
Gummer interpretó al personaje más desafiante de toda su carrera, el de Caroline Kennedy, la hija del exmatrimonio presidencial y la única que continúa con vida. El conocimiento que tenía del tema era escaso. Su objetivo era capturar la esencia del personaje, su entereza, seriedad y resiliencia, y lo hizo a partir de libros, entrevistas y personas que la conocían. La moda fue una parte central de esta construcción. “En aquella época, Caroline era una versión más sofisticada y elegante de mí misma. Y le tengo un inmenso respeto como madre, escritora, diplomática, abogada, hermana, esposa e hija. Lo que logró superar y alcanzar en su vida es admirable. La admiro profundamente”, sostuvo Grace en declaraciones con la revista L’Officiel. Incluso hasta incorporó piezas de su propio guardarropa como un collar de diamantes de Cartier y unos zapatos de gamuza de The Row al vestuario del personaje. Paralelamente, que el rodaje haya sido en Nueva York, ciudad en la que nació y creció, fue clave para que pudiera aportarle su propia vivencia a la trama.
Su personaje tiene un rol clave en la historia. Además de acompañar a su propia madre (interpretada brillantemente por Naomi Watts) en sus últimos momentos, es una figura materna para su hermano menor. Ella carga con el peso dramático de la historia, enfrentándose una vez más a otra tragedia: “Pasó toda su vida atado a ese niño desesperado por liberarse de una tragedia que ni siquiera recordaba. Lo único que quería ser era él mismo. Solo lo recordarán por lo que pudo haber sido”, dice Caroline en el episodio final, con lo cual sintetiza toda la historia. No es para nada desatinado pensar que esto podría valerle nominaciones al Emmy, Globos de Oro, Critics Choice y Actors Awards en la categoría de mejor actriz de reparto.
La serie creada por Connor Hines y protagonizada por Sarah Pidgeon y Paul Anthony Kelly se convirtió en un verdadero fenómeno. Se volvió a revisar el archivo de las tragedias de los Kennedy, a conocer más sobre la popularidad, carisma y encanto de “John John” y se despertó un nuevo interés por Carolyn Bessette y el estilo minimalista que tenía para vestirse. Asimismo, los fanáticos y las propias marcas de moda empezaron a sumar sus prendas: camisas blancas, jeans y pantalones de vestir hasta el tobillo, faldas tubo, mocasines y stilettos bajos y tapados largos, todo en negro, gris y blanco.
Según datos compartidos por Vanity Fair, es la miniserie más vista de la historia de FX al superar las 65 millones de horas de reproducción en Disney+ y Hulu, y tuvo un aumento de audiencia del 90 por ciento en el último episodio en relación con el estreno. Gummer admitió que pensaron que la producción recibiría aprobación, pero no que sería tan masiva. ¿Dónde cree que está el éxito? En que “ahora mismo el mundo necesita una historia de amor. Y de eso trata la serie. Es una carta de amor”.
Grace es la cuarta hija de Streep y el escultor Dom Gummer, quienes se separaron alrededor de 2017 después de 45 años juntos. Sus hermanas Mary Willa “Mamie” y Louisa también son actrices y su hermano Henry Wolf es músico. A pesar de su famosísima herencia, tuvieron una infancia relativamente normal. Ella cuidaba niños durante el verano para juntar dinero y solo veía realmente quién era su madre cuando iban a un aeropuerto y la gente se paraba a verla. “Mis padres son personas increíblemente fuertes y con sólidos principios morales que anteponen nuestras necesidades. Cuando me preguntan cómo puedo ser tan normal, no sé muy bien qué significa ni cuál es la mejor respuesta, salvo decir que me criaron bien, buenas personas que hicieron lo mejor que pudieron”, reflexionó.
Esa misma privacidad en la que se crió fue la que decidió implementar en su propia vida, ya como adulta. El 10 de julio de 2019 se casó con el actor Tay Strathairn, hijo del también intérprete David Strathairn, pero el matrimonio fracasó: a los 42 días se separaron y ocho meses después ella solicitó el divorcio. Pero, por suerte, existen las segundas oportunidades y quienes estén dispuestos a aceptarlas pueden recibir verdaderas sorpresas del destino. Ella lo hizo y se encontró con el amor de su vida.
En una fiesta en Ciudad de México conoció a Mark Ronson, uno de los productores musicales más destacados de la industria. Ganó múltiples Grammys, el Oscar a mejor canción por “Shallow” y tocó la guitarra en la icónica presentación de “I’m Just Ken” (canción que compuso) de Ryan Gosling. “La vi con su cabello rojo y se veía tan chic. Vestía un traje floreado de satén como un pijama. Recuerdo que la vi y después, intencionalmente, en una reacción muy de secundaria, esquivé la mirada”, contó Ronson en el pódcast Ruthie’s Table 4. Fue amor a primera vista, al menos para él. Tuvieron un saludo al pasar hasta que tres años después los presentó la cantante Lykke Li y tuvieron su primera cita. Él le preguntó si recordaba ese primer encuentro en México y ella le dijo que ni siquiera sabía que él había estado ahí esa noche. No solo era invitado, sino también el DJ: “Me lo inventé todo”, admitió.
En mayo de 2021, después de varios rumores, él confirmó su compromiso y en septiembre reveló que estaban casados. Aunque ambos son personas privadas, están lejos de ocultar su relación. Van juntos a entregas de premios y eventos y se acompañan mutuamente en sus carreras. La música es parte fundamental de su relación: su primer beso fue mientras escuchaban el álbum InnerSpeaker de Tame Impala y, para los 48 años de su esposo, Grace reescribió la canción “L-O-V-E” de Nat King Cole. La reemplazó por “M-A-R-K” y la interpretó durante una cena para 30 personas. Además, Ruthie, su primera hija, nació mientras el productor trabajaba en el soundtrack de la película Barbie. En una reciente entrevista en The Kelly Clarkson Show, la actriz contó que la niña, que tiene actualmente tres años, está obsesionada con el rock británico de los 60, especialmente con Paul McCartney y David Bowie. Tienen además una hija de un año.
A poco de cumplir 40, Grace Gummer vive su mejor momento a nivel profesional. A pesar de la presión que puede significar ser la hija de Meryl Streep, tiene los pies bien puestos sobre la Tierra. No lee sobre ella y está convencida de que los papeles se eligen por pasión y no por fama. “Quien soy me abrió las puertas, pero no me llevó más allá. Creo que tuve que ir en contra de lo que mucha gente pensaba de mí, desafiar un poco las expectativas y cambiar mentalidades”, aseguró. Todavía no se sabe qué le deparará el futuro, pero de lo que sí está claro es que todavía queda mucho por conocer sobre ella.
Love Story: John F. Kennedy Jr. & Carolyn Bessette está disponible en Disney+.

