El enojo como herramienta: la mirada de la psicóloga Vanesa Gelmi
En una nueva emisión de Actualidad Esquina TV, la psicóloga Vanesa Gelmi compartió reflexiones profundas y prácticas sobre una emoción tan cotidiana como compleja: el enojo. Lejos de catalogarlo como un sentimiento negativo, Gelmi lo definió como una emoción necesaria para la vida, siempre y cuando sepamos reconocerlo y regularlo.
“El que se enoja gana”
Durante la entrevista, la profesional desarmó la clásica frase popular “el que se enoja pierde”. Según Gelmi, ocurre exactamente lo contrario:
“El que se enoja gana, pero solo si sabe regularlo”.
El enojo, explicó, tiene una función adaptativa: nos permite reconocer situaciones de injusticia, marcar límites y defender aquello que consideramos importante. “El enojo nos habla, nos enseña. Si logramos escucharlo, se convierte en una herramienta de autoconocimiento y crecimiento”, señaló.
Cómo surge y cuánto dura el enojo
Gelmi destacó que lo que provoca enojo es subjetivo y cambia con el tiempo: lo que irritaba años atrás puede dejar de hacerlo hoy. Sin embargo, fisiológicamente, el enojo tiene un patrón universal:
Se activa en cuestión de segundos.
No debería prolongarse más de 120 segundos.
Si se sostiene en el tiempo, deja de ser una emoción saludable y puede convertirse en un problema crónico, con impacto tanto en lo emocional como en lo físico.
Enojo, frustración y mal humor
Al ser consultada sobre la diferencia entre enojo y mal humor, Gelmi aclaró que mientras el primero es una reacción inmediata, el segundo se relaciona más con un estado sostenido de frustración.
“La base del enojo es la frustración. Una persona frustrada con su pareja, su trabajo o su vida en general, inevitablemente estará de mal humor”.
Por ello, insistió en la importancia de identificar los logros y aspectos positivos de la vida, como forma de equilibrar la percepción y no quedarse atrapados en lo negativo.
Técnicas para manejar el enojo
La psicóloga compartió algunas herramientas prácticas para manejar esos momentos en los que “la calentura sube”:
Reconocer la emoción: aceptar que me estoy enojando es el primer paso.
Ejecutar el “stop”: frenar la escalada emocional, incluso con un gesto físico que interrumpa la situación.
Autocontrol consciente: retirarse del lugar, respirar, lavarse la cara o posponer una discusión son técnicas simples y efectivas.
No discutir desde el enojo: “Es más sabio reconocer que hoy no puedo discutir, que hacerlo desde la rabia y destruir una relación”, puntualizó.
El equilibrio como clave
Gelmi subrayó que ni el exceso ni la ausencia de enojo son saludables:
“No está bien vivir enojado, pero tampoco no enojarse nunca. El enojo es necesario porque nos enseña a poner límites. El secreto está en el equilibrio”.
El mensaje final
La psicóloga cerró la entrevista con una invitación al autoconocimiento: aprender a escuchar lo que nuestras emociones nos quieren decir. “El enojo es parte de nosotros; reconocerlo, regularlo y canalizarlo de manera constructiva es fundamental para una vida más sana y equilibrada”.
Para quienes quieran seguir profundizando en estos temas, Gelmi comparte contenidos y espacios de intercambio en sus redes sociales, bajo el nombre https://www.instagram.com/psico.vanegelmi/