Era el viernes 2 de enero de 2026, un día antes del bombardeo de las fuerzas militares de Estados Unidos contra Caracas, que derivó en la captura del entonces presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
El hijo de Gregorio era sargento de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Tenía 28 años. Cuando inició la carrera militar seis años antes, abandonó la casa de sus padres en un pueblo del interior de Venezuela y comenzó a vivir en instalaciones militares.
Formaba parte de un batallón de combate en Fuerte Tiuna, el complejo militar más importante del país, ubicado en el suroeste de Caracas.
Gregorio calculó las horas de carretera que le esperaban a su hijo y el tiempo que le tomaría alistarse una vez que llegara. A las 5:00 de la tarde le pareció un buen momento para preguntarle cómo estaba.
“Voy bajando para la unidad, papá”, recuerda que le dijo su hijo. “Voy a presentarme, hablamos después”.
Aunque habían celebrado tranquilamente la llegada del Año Nuevo, desde hacía meses se hablaba de la posibilidad de que Estados Unidos atacara militarmente a Venezuela.

