Storti: “Francisco fue lo mejor que la Argentina pudo ofrecer al mundo.”

EDUARDO SCHWEIZER
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A un año de la Pascua del Papa Francisco: memoria agradecida y camino abierto

Hoy se cumple el primer aniversario de la partida a la Casa del Padre del Papa Francisco, tras doce años de un pontificado fecundo en palabras, gestos y decisiones que dejaron una huella profunda en la Iglesia y en el mundo. Su legado continúa vivo, inspirando procesos, miradas y compromisos que siguen madurando con el paso del tiempo.

En este marco, Actualidad Esquina TV dialogó desde Roma con el padre Pablo Storti, sacerdote argentino que actualmente reside en la capital italiana realizando un período de estudios y formación pastoral.

Una experiencia de Iglesia desde Roma

El padre Storti vive en una pequeña comunidad sacerdotal vinculada al Movimiento de los Focolares, en pleno centro de Roma, cerca de la Universidad Gregoriana, la Fontana di Trevi y el Coliseo. Allí comparte la vida cotidiana con otros sacerdotes mientras profundiza su ministerio desde el estudio y la experiencia comunitaria.

“Es una manera distinta de servir y vivir el sacerdocio”, explicó, destacando también su adaptación al idioma italiano, fruto de una experiencia previa en el país.

El corazón del pontificado de Francisco

Al recordar al pontífice argentino, el sacerdote señaló que definirlo resulta casi imposible por la magnitud de su influencia.

“Francisco soñaba con una Iglesia misionera capaz de transformarlo todo”, afirmó, citando uno de los ejes centrales de su enseñanza. Según explicó, más que escucharlo, había que observarlo: sus gestos hablaban tanto como sus palabras.

Desde su primer viaje a Lampedusa para encontrarse con migrantes hasta el gesto reiterado de lavar los pies a presos y personas excluidas durante el Jueves Santo, el Papa marcó un estilo pastoral centrado en la cercanía y la misericordia.

“Francisco puso a la Iglesia hacia afuera, al encuentro de todos, todos, todos”, recordó Storti.

Un legado que sigue creciendo

A un año de su partida, Roma vive jornadas especiales de memoria y oración. Celebraciones litúrgicas, encuentros académicos y actividades culturales recuerdan su figura. La misa principal se celebra en la Basílica Santa María la Mayor, donde el Papa eligió ser sepultado y cuya tumba permanece abierta a la visita constante de fieles y peregrinos.

“Siempre hay gente. Muchos se acercan con alegría. Uno experimenta que Francisco sigue vivo en su pensamiento y en su estilo”, expresó el sacerdote.

Una Iglesia en salida y sinodal

Consultado sobre el legado para el futuro, Storti destacó dos grandes herencias del pontificado:

una Iglesia en salida, abierta al mundo y cercana a las personas;
y el camino de la sinodalidad, es decir, caminar juntos como Pueblo de Dios, escuchándose mutuamente y discerniendo comunitariamente.

“El proyecto no es de un Papa en particular; es un proceso de Dios para la Iglesia”, explicó, señalando que estos caminos continúan desarrollándose más allá de cada pontificado.

“Hacer lío”: un desafío vigente

Finalmente, el sacerdote retomó una de las frases más recordadas del Papa dirigida a los jóvenes durante la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro: “hagan lío”.

Según explicó, Francisco no invitaba al conflicto sino al compromiso activo.

“Hacer lío es no quedarse en la crítica. Es preguntarse: ¿qué puedo hacer yo para mejorar esta realidad?”, afirmó.

En tiempos marcados por la violencia y la polarización, el mensaje sigue siendo actual: comenzar cambios pequeños pero reales desde el interior de cada persona, como la levadura que transforma la masa silenciosamente.

Memoria agradecida

A un año de su Pascua, la figura del Papa argentino continúa generando reflexión y gratitud.

“Damos gracias a Dios por haber conocido a Francisco”, concluyó el padre Storti, recordando que su vida, su enseñanza y su estilo pastoral siguen abriendo caminos para la Iglesia y para la humanidad.

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