Actualidad Esquina
El 8 de julio de 2017, la crecida del arroyo Guazú provocó el colapso del puente sobre la Ruta Nacional 12 y dejó aislado al sur de Corrientes. Cuatro días más tarde, la falta de señalización derivó en una tragedia que aún permanece en la memoria de los correntinos.
Este 8 de julio se cumplen nueve años de uno de los hechos más impactantes que recuerde la provincia de Corrientes: el derrumbe del puente sobre el arroyo Guazú, en el kilómetro 713 de la Ruta Nacional 12, un episodio que dejó al sur provincial prácticamente incomunicado y que, días después, terminó con una víctima fatal.
La mañana del 8 de julio de 2017 amaneció bajo una intensa lluvia. El arroyo Guazú arrastraba un caudal extraordinario producto de varios días de precipitaciones y la fuerza del agua terminó venciendo la estructura de casi 200 metros de longitud. En pocos minutos, el puente cedió y tres de sus tramos se desplomaron.
Las imágenes recorrieron el país. Los primeros videos registrados por automovilistas y vecinos comenzaron a circular por redes sociales y teléfonos celulares, mientras los medios de comunicación difundían la noticia que rápidamente ocupó los principales espacios informativos a nivel nacional.
La preocupación fue inmediata. El puente formaba parte del complejo conocido como Paso Santa Rosa, integrado por tres grandes viaductos que unen el norte y el sur de la provincia. El derrumbe generó incertidumbre entre los habitantes de Esquina, Goya, San Isidro y otras localidades que dependen de ese corredor vial.
Durante varios días, el sur correntino quedó aislado del resto de la provincia. Quienes necesitaban viajar hacia la ciudad de Corrientes debían cruzar el arroyo en lancha y continuar el recorrido por tierra desde un puesto de control ubicado varios kilómetros más adelante, en un operativo de emergencia que modificó por completo la circulación sobre la Ruta Nacional 12.
La tragedia que profundizó el dolor
Cuando todavía se trabajaba para reorganizar el tránsito y evaluar los daños, ocurrió un hecho que agravó aún más la situación.
El 12 de julio de 2017, cuatro días después del derrumbe, un automóvil que circulaba de norte a sur cayó al vacío en el sector donde había colapsado el puente. De acuerdo con la información de aquel momento, en el lugar no existía una señalización suficiente que advirtiera el corte total de la ruta.
En el vehículo viajaba un matrimonio oriundo de Misiones. La mujer logró sobrevivir, pero su esposo murió ahogado tras quedar atrapado en las aguas del arroyo Guazú.
A nueve años de aquellos acontecimientos, el derrumbe del puente sobre el arroyo Guazú continúa siendo uno de los episodios más recordados de la historia reciente de Corrientes. No solo por el impacto que tuvo sobre la infraestructura vial y la conectividad de la provincia, sino también por la tragedia humana que dejó una marca imborrable en la memoria de los correntinos.


