El fantástico castillo cordobés construido íntegramente en piedra que hoy pertenece a un reconocido cantante

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En la fachada hay una placa, una especie de conmemoración, pero moderna. No recuerda la historia, pero sí el sentimiento: “Mi amor hacia este sitio me ayuda a volar más allá de los sueños y tristezas para encontrarnos y abrazarnos”. La firma: Wilkins, el cantante puertorriqueño. El lugar: la entrada de un castillo de estilo medieval en Tanti, una ciudad de Punilla, Córdoba.

La placa en la entrada del castillo de Wilkins (Facebook: Simpatizantes de las sierras de Córdoba)

Aunque el edificio, único en su estilo, hoy lleva el nombre del músico (Castillo de Wilkins), su existencia se remonta mucho más atrás, 100 años exactos desde que terminó su construcicón. En ese entonces, y hasta 1998, se lo conoció como el castillo San Alberto.

Hay mucho de su origen que permanece en sombras, que se difumina cuanto más atrás se va: quién fue su primer propietario, por ejemplo, o por qué eligió ese nombre santo. Sí existen muchos detalles técnicos, arquitectónicos.

A pesar de eso, la página oficial de Wilkins reconstruye parte del misterio y va armando la historia.

El castillo fue un sueño de Jorge Saravia; se terminó de construir en 1926 (Foto: Historia de Punilla)

En ese sitio adjudican la obra al doctor Jorge Novillo Saravia, pero no hay muchos más detalles. ¿Quién era? ¿Por qué lo construyó? Todo está un poco envuelto en misterio. Sí se sabe que el castillo fue encomendado a principios del siglo XX, más concretamente, en 1900, al arquitecto yugoslavo Reljak. Pero el dato más llamativo es la forma artesanal en que se armó.

El castillo está construído íntegramente en piedra de granito gris, con bloques ensamblados a mano (Foto: https://blog.mitica.tur.ar/)

El edificio, que imita la estética europea medieval, especialmente francesa, se construyó íntegramente en piedra de granito gris, lo que lo convierte en una estructura única en su estilo en Córdoba. Llevó 26 años concluir las obras, en las que trabajaron 50 picapedreros: las piedras se tallaron a mano en bloques que, como los engranajes de una máquina, se ensamblaron uno sobre el otro.

Wilkins compró el castillo San Alberto a fines de los 90 (Foto: @wilkinsmusic)

En el grupo de Facebook Historia de Punilla, cuentan que esos bloques, cincelados y trabajados de forma particular, se trasladaron hasta ahí desde Los Gigantes, una formación al norte de las Sierras Grandes, a unos 28 kilómetros de Tanti.

Algunos medios locales que recuperan ese detalle aseguran que el sueño de su primer propietario era que el castillo se fundiera con el paisaje de Tanti, y así fue: lo rodean árboles, arroyos, montañas. Se ubica a 867 metros sobre el nivel del mar y, cuenta la página de Wilkins, “posee un microclima que se asemeja a los existentes en Suiza”.

Podría ser el escenario principal en una historia de Hans Christian Andersen. El mismo sitio web describe: “La nieve del invierno acentúa más la personalidad de la fantástica construcción. Los veranos son radiantes, acompañados por el sonido de innumerables especies de pájaros y el chasquido de las aguas del arroyo. El otoño tiñe el lugar de amarillo oro, percibiéndose el espíritu que da identidad a un verdadero castillo de piedra medieval, según lo vemos en nuestra imaginación”.

Por su vida centenaria pasaron cuatro dueños, pero solo se conoce el último: el propio Wilkins.

El cantante puertorriqueño, más conocido por su éxito “Sopa de caracol”, lo compró a fines de los 90. Existe un halo de misterio también respecto a cómo llegó a su vida. Suele evitar responder a esa pregunta, pero se enfoca, en cambio, en lo que el lugar le hizo sentir.

Desde 1998 hasta 2002 el castillo estuvo abierto al público con visitas guiadas (Foto: Historia de Punilla)

Tras una remodelación, el castillo se inauguró en enero de 1998 con un concierto de música medieval, una experiencia pensada para que encajara con el lugar: carretas tiradas por caballos, doncellas, bufones. Desde entonces y hasta 2002 estuvo abierto al público, se hacían visitas guiadas que recorrían el edificio, el bosque, el arroyo.

Para la inauguración se organizó un evento con música medieval, carretas, doncellas y bufones (Foto: wilkinsmusic.com)

En una entrevista de Wilkins con el canal El Doce de Córdoba, contó: “Definitivamente en la vida no hay casualidades, todo está como debe de ser. Me trajeron aquí, sería largo contar la historia, pero resumiendo, el lugar me estaba esperando”.

En ese momento también explicó que el castillo se encontraba en un estado total de abandono cuando él lo vio por primera vez. No impidió que se enamorara: “Hubo que trabajar muchísimo, estaba destruido, no se podía entrar. Cuando lo encontramos, vimos como unas ruinas de los mayas o de los incas que salía y emergía, era esa piedra. Nos ha tocado ponerla nuevamente a brillar. Pero lo más importante era compartirlo con la gente, y así nació este castillo. Abrí las puertas a la gente que me había abierto su corazón como artista. Empezó abriéndose al público, después se complicó, se podía tornar en un lugar inseguro, entonces lo preparamos para la casa. Pero cumplimos abriéndolo un tiempo. Y después el lugar cumplió conmigo, devolviéndome la salud. Y la musa vive aquí”.

Con esa referencia (“cumplir” con él) se refería a los problemas de salud que atravesó en 2011, cuando estuvo al borde de la muerte por una infección en la columna vertebral. Ahí, en ese locus amoenus entre las montañas, llevó adelante su recuperación por nueve meses, como el “rey Arturo sanó sus heridas en Ávalon”, asegura.

“El castillo se convirtió en algo muy misterioso, muy interesante, como son los castillos, pero el impacto inicial fue en mí, y todavía dura todo ese tiempo, hace 27 [hoy 28] años. Han pasado muchas cosas adentro, he escrito muchas cosas, me tocó mi restablecimiento del proceso de salud, que fue largo, y yo venía aquí, partía leña, la llevaba al fuego, caminaba, tomaba vino con mis amigos, hablábamos de otros temas, no solamente de música…”, contó.

Cuando en 2011 Wilkins enfermó gravemente, pasó su recuperación por nueve meses en ese castillo (Foto: https://blog.mitica.tur.ar/)

También aseguró en más de una ocasión que se considera “cordobés por adopción”. Tiene sentido: se enamoró por partida doble en esa provincia: del edificio y de su esposa.

En los últimos años, además de grabar su último disco en el estudio dentro del castillo, el espacio también funcionó como sede para un documental que recorre la historia musical de Wilkins, así como los videos de su próximo álbum (el número 50), que, según lo que compartió en sus redes sociales, incluirá una versión propia del clásico “Juntos a la par”, popularizado por Norberto “Pappo” Napolitano.






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