Patricio «El Sargento» Monzón está a días de afrontar el desafío más importante de su carrera deportiva. El peleador esquinense viajará a Buenos Aires para disputar el título Sudamericano Profesional de kickboxing, una oportunidad que representa un nuevo paso en su crecimiento dentro del deporte de alto rendimiento.
El apodo de «El Sargento» tiene un profundo significado familiar. Monzón explicó que lo adoptó en homenaje a su padre, excombatiente de Malvinas, quien ostentaba el grado de sargento durante la guerra.
«Es el cargo que tenía mi papá en Malvinas. Llevo ese nombre con mucho orgullo», expresó.
Un desafío de nivel internacional
El combate será en la ciudad bonaerense de San Francisco Solano, donde enfrentará a un rival con experiencia al que ya estudió junto a su equipo técnico.
«Vi varias de sus peleas. Es un peleador con mucha experiencia y siempre hay que respetarlo. Nosotros trabajamos sobre sus errores y armamos una estrategia para intentar imponer nuestro estilo», señaló.
Aunque reconoce la importancia del combate, Monzón mantiene los pies sobre la tierra.
«Es una experiencia nueva. Todo se vuelve más complejo en el profesionalismo, pero me siento preparado física y mentalmente.»
«El nocaut se construye»
Consultado sobre cómo imagina la pelea, dejó una frase que resume su filosofía de combate.
«Muchos dicen que van a buscar el nocaut en el primer round, pero el nocaut no se busca, se construye. Se va armando golpe a golpe, leyendo la pelea y aprovechando las oportunidades.»
Con tres combates profesionales en su historial, aseguró llegar sin lesiones, con el peso ya controlado y con tranquilidad.
«Puedo seguir alimentándome bien, entrenando bien y durmiendo tranquilo. Eso me da mucha confianza.»
Una preparación cada vez más profesional
Monzón explicó que en los últimos años cambió completamente su manera de entrenar. La nutrición, el descanso, la planificación física y hasta la meditación forman parte de su rutina diaria.
Actualmente estudia el Profesorado de Educación Física en Goya y trabaja en Fitness Club, donde también desarrolla su preparación.
«Hoy entiendo mucho más cómo funciona el cuerpo. Ya no entreno por entrenar. Todo está planificado: fuerza, potencia, velocidad, recuperación y descanso.»
Reveló además que duerme ocho horas diarias controlando la calidad del sueño con un reloj inteligente, realiza meditación todas las noches y mantiene un ayuno de 13 horas para optimizar su recuperación.
«Ser profesional no es solamente sacarse las canilleras y subirse al ring. Es una forma de vivir todos los días.»
Un camino construido con sacrificio
Durante la entrevista repasó los principales logros de su carrera, entre ellos títulos argentinos, regionales y nacionales obtenidos en distintas etapas como amateur, semiprofesional y profesional.
Actualmente suma 28 peleas oficiales, de las cuales tres corresponden al profesionalismo, y considera que nunca había llegado tan preparado como ahora.
«La alimentación fue lo mejor que conocí. Hoy me siento mucho mejor preparado que en cualquiera de mis peleas anteriores.»
También destacó el acompañamiento permanente de sus entrenadores Mario Jazmín, Carlos Jazmín y Juan Leisa, además del nutricionista Lautaro y su manoplero Mauricio Peselato, junto al respaldo de Fitness Club.
Un mensaje para el Patricio de 14 años
Sobre el final de la entrevista, Monzón recordó sus comienzos y dejó un mensaje cargado de emoción.
«Estoy orgulloso de aquel chico de 14 años que escuchaba a sus entrenadores, que quería ser alguien y demostrar que sí se podía. Gracias a ellos empecé este camino. Hoy sigo aprendiendo todos los días.»
Con disciplina, estudio y una preparación integral, el representante de Esquina buscará escribir una nueva página en su carrera cuando suba al ring para disputar el cinturón sudamericano profesional, llevando consigo no solo sus sueños, sino también el orgullo de toda la ciudad.

