Hugo Rohrmann: “Las mayores consecuencias del fenómeno de El Niño se verán en 2027”

Eduardo Schweizer
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El ingeniero hídrico Hugo Rohrmann advirtió que el fenómeno de El Niño tendrá un impacto prolongado en la región y que las consecuencias más importantes podrían registrarse durante los primeros meses de 2027. En diálogo con Actualidad Esquina TV, explicó el comportamiento de las crecientes de los ríos Paraná y Uruguay, las perspectivas de lluvias para Corrientes y la importancia de seguir los informes oficiales ante el riesgo de inundaciones.

Durante la entrevista, el especialista señaló que la actual crecida del río Paraná representa uno de los primeros pulsos asociados al fenómeno climático, que se presenta con una intensidad muy fuerte. Además, remarcó que la temporada de lluvias recién comienza y se extiende habitualmente desde octubre hasta abril.

Un fenómeno que podría intensificarse en los próximos meses

Rohrmann explicó que el calentamiento anormal de las aguas del océano Pacífico, a la altura de Ecuador, influye en las precipitaciones de distintas regiones del mundo. Según los modelos climáticos mencionados durante la entrevista, el máximo calentamiento se produciría entre octubre y diciembre, aunque sus efectos sobre las lluvias no son inmediatos.

“Si el máximo de evaporación va a ser en diciembre, las mayores precipitaciones, las mayores consecuencias se van a ver en marzo y abril”, sostuvo el ingeniero.

En ese sentido, advirtió que, si se mantiene el patrón de lluvias sobre el sur de Brasil y las cuencas de los ríos Paraná, Iguazú y Uruguay, podrían producirse nuevas crecientes de importancia durante los próximos meses.

Para el trimestre en curso, las perspectivas indicadas en la entrevista anticipan precipitaciones superiores a las normales en Corrientes y el resto del Litoral. Sin embargo, Rohrmann aclaró que todavía no es posible precisar cuánta lluvia se acumulará durante marzo y abril del próximo año.

El riesgo de inundaciones en Corrientes y la región

Consultado sobre la situación de Esquina y el comportamiento del río Corriente frente a la creciente del Paraná, el especialista explicó que las inundaciones pueden producirse por diferentes causas que, en determinadas circunstancias, llegan a coincidir.

Entre ellas, mencionó las grandes crecidas de los ríos Paraná y Uruguay, las lluvias intensas sobre el territorio y las precipitaciones abundantes en zonas urbanas.

Cuando el Paraná registra niveles elevados, los cursos de agua interiores que desembocan en él pueden encontrar dificultades para descargar sus caudales. Esta situación puede incrementar el riesgo de inundaciones, especialmente si coincide con lluvias importantes en la región.

“En la medida que las crecientes del Paraná se hacen más largas, es más probable que esas tres causas coincidan en algún momento de acá hasta abril”, explicó.

“Las obras hay que hacerlas previamente”

Al referirse a las medidas de prevención, Rohrmann consideró que, cuando una creciente ya está en marcha, las posibilidades de ejecutar obras para evitar sus efectos son limitadas.

Por eso, destacó la importancia de la planificación anticipada, los sistemas de alerta y la preparación de los organismos responsables de actuar ante una emergencia hídrica.

También recomendó consultar información de fuentes oficiales, como el Servicio Meteorológico Nacional para los pronósticos de lluvias y el sistema de alerta hidrológico del Instituto Nacional del Agua para el seguimiento de los ríos.

El ingeniero alertó sobre la circulación de información incorrecta en redes sociales y pidió prestar atención a los reportes de los organismos competentes.

En el caso de las familias que ya se encuentran en zonas inundadas o expuestas al avance del agua, remarcó la importancia de atender las recomendaciones de las autoridades y evaluar las medidas necesarias para resguardar a las personas.

¿Es un “superniño”?

Uno de los puntos abordados fue la intensidad del fenómeno climático y la denominación de “superniño”.

Rohrmann explicó que, desde el punto de vista técnico, los episodios de El Niño suelen clasificarse como leves, moderados, fuertes o muy fuertes. En este caso, lo definió como un fenómeno muy fuerte y señaló que resulta fundamental observar dónde se concentran las precipitaciones.

Como antecedente, recordó las inundaciones registradas en 1998 y 1983, dos episodios históricos en los que las mayores crecidas se produjeron durante los meses de mayo y julio.

También mencionó las graves inundaciones ocurridas en el estado brasileño de Rio Grande do Sul, en 2024, para ilustrar cómo las lluvias pueden concentrarse en una región y provocar consecuencias de gran magnitud.

No obstante, subrayó que es necesario seguir la evolución del fenómeno y de las zonas de impacto antes de establecer cómo se desarrollará el escenario hídrico en los próximos meses.

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