Las heridas aún no cicatrizan, y pudieron más que el homenaje a un hombre que con su mensaje de paz y unidad traspasó las banderías políticas. Fue allí, en la Basílica de Luján, donde no pudo darse la foto de los ministros del gobierno de Javier Milei, en especial su hoy en problemas jefe de gabinete, Manuel Adorni, junto a la “desterrada” vicepresidenta Victoria Villarruel, quien cambió de rumbo a mitad de camino y prefirió otro homenaje al Papa Francisco, donde no se cruzaría con sus antiguos compañeros de ruta libertaria, parte de la “casta” según su propio descargo.
Los minutos previos en Luján presentaron, a la vista de curiosos, funcionarios que llegaron temprano y algunos periodistas, las tratativas (finalmente frustradas) para que todos pudieran homenajear al fallecido Sumo Pontífice. La pelea tuvo como protagonistas al personal de ceremonial de la Jefatura de Gabinete, por un lado, y a sus pares del Senado, por el otro. En el medio, los organizadores del evento, pertenecientes al Episcopado, intentaron hacer malabares para lograr la imagen de la unidad, finalmente frustrada.

