A pocos días de su ordenación sacerdotal, el padre Josué Cañete habló con Actualidad Esquina sobre el camino que lo llevó a descubrir su vocación, el emotivo momento de la ceremonia y el compromiso que asume con quienes más necesitan esperanza.
Con apenas 34 años, el padre Josué Cañete atraviesa uno de los momentos más importantes de su vida. Tras recibir la ordenación sacerdotal, compartió una extensa charla en la que abrió su corazón para contar cómo nació su vocación, qué sintió durante la ceremonia y cuál será la misión que lo acompañará en esta nueva etapa.
Lejos de hablar de una decisión repentina, explicó que el llamado fue creciendo lentamente.
«La vocación es como una semilla que está desde el nacimiento, pero germina en distintos momentos. En mi caso, alrededor de los 20 años comenzó una pregunta que no me dejaba en paz: ¿no será lo mío ser cura?»
Recordó que en ese tiempo estudiaba, participaba del grupo de jóvenes y estaba de novio, pero esa inquietud volvía una y otra vez.
«La vocación no aparece primero como una certeza. Aparece como una pregunta. Después uno empieza a descubrir si ese camino realmente lo puede hacer feliz.»
Un momento imposible de describir
Al recordar el día de su ordenación sacerdotal, Cañete reconoció que las emociones fueron muy intensas.
«Sentí mucha paz porque siento que esto es lo que Dios quiere que haga y es lo que yo quiero hacer. Como dijo el obispo, Dios y yo nos hemos puesto de acuerdo.»
Uno de los instantes más significativos fue la postración durante la celebración litúrgica, cuando permaneció tendido en el suelo mientras toda la comunidad rezaba por él.
«Es un gesto de humildad. Mientras estaba postrado me acordé de muchísima gente: de mis abuelos, de mis amigos, de la gente de la Iglesia y, especialmente, de toda la gente de Esquina. En ese momento le entregaba al Señor el corazón de todos ellos.»
Una Iglesia cerca de quienes más sufren
Consultado sobre cuál será el eje de su tarea pastoral, el joven sacerdote fue claro al señalar que quiere estar cerca de quienes atraviesan distintas formas de pobreza.
«Me mueve la gente que no tiene nada. No solamente en lo material, sino también quienes carecen de oportunidades, de conocimientos o de esperanza.»
Explicó que muchas personas, aun teniendo todo desde lo económico, sienten un profundo vacío espiritual.
«Quiero ayudar a que la gente tenga esperanza. Hoy hay mucha gente que la ha perdido.»
También contó que ya comenzó a realizar acompañamiento espiritual en la parroquia para quienes necesitan ser escuchados o atravesar momentos difíciles.
El sacerdote que marcó su camino
Aunque aseguró que ningún sacerdote le dijo directamente que debía seguir ese camino, reconoció que hubo un ejemplo que despertó con más fuerza su vocación.
Se trata del padre Esteban Rugeroni, quien estuvo un breve tiempo en Esquina.
«Nunca me dijo que fuera cura, pero su forma de vivir el sacerdocio me marcó mucho. Cuando lo conocí, aquella pregunta sobre mi vocación se hizo mucho más fuerte.»
«No pierdan la esperanza»
Antes de finalizar la entrevista, el padre Josué dejó un mensaje dirigido no solo a los creyentes, sino también a todas las personas que atraviesan momentos difíciles.
«Tengo la firme convicción de que si estás en este mundo es para algo y también para alguien. Todos tenemos una misión y siempre hay alguien que nos está esperando.»
Y concluyó con una reflexión que resume el sentido de su vocación y que, según expresó, también puede servir para cualquier persona.
«Cuando entren en crisis o no sepan para dónde ir, recuerden siempre estas dos certezas: están en este mundo para algo y están en este mundo para alguien. No pierdan la esperanza y trabajemos siempre por la unidad.»

