En un nuevo gesto de distanciamiento de la administración de Javier Milei, la vicepresidenta Victoria Villarruel decidió faltar a la ceremonia de homenaje al Papa Francisco en la Basílica de Luján para no compartir la foto con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cuestionado por su crecimiento patrimonial.
“Cambió la situación del protocolo que ayer estaba coordinado. La iban a sentar al lado del jefe de Gabinete y no queremos esa foto”, le dijo a LA NACION una persona del círculo íntimo de la vicepresidenta, que se encuentra a cargo del Poder Ejecutivo por la ausencia del país de Milei.
Por lo que pudo saber este diario, Villarruel decidió bajarse del acto a mitad de camino a Luján, en donde se celebra el homenaje en memoria de Jorge Bergoglio al cumplir el primer aniversario de su fallecimiento.
La decisión de darle la espalda al acto no fue comunicada de manera oficial, pero quedó al descubierto cuando comenzó la ceremonia y la vicepresidenta no apareció en la iglesia.
Así, en la primera línea y en representación del Gobierno quedaron Adorni, el ministro del Interior, Diego Santilli, su par de Defensa, Carlos Presti, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala (LLA-San Luis).
En la otra hilera de bancos, a la derecha del altar, se encoraba gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y otros representantes del PJ y del kirchnerismo.
Villarruel ya había decidio bajarse del acto por el día de las Islas Malvinas, el pasado 2 de abril, que se realizó en Ushuaia. En aquella oportunidad, también lo hizo para evitar una foto inconveniente, en ese caso con dirigentes peronistas, como Kicillof y el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, la que podría haberle dado pasto al Gobierno para volver a la carga con sus teorías conspirativas.

