La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) finalizó el desarrollo y las pruebas de la Estación de Monitoreo del Entorno Lunar (LEMS, por sus siglas en inglés), una carga científica compacta que fue construida en el Centro de Vuelo Espacial Goddard, en Greenbelt, Maryland. El equipo está preparado para ser trasladado a la superficie lunar cuando sea asignado a una misión Artemis.
LEMS estará preparado para trabajar durante el día y la noche lunar
El instrumento tiene aproximadamente el tamaño de una maleta y fue concebido para funcionar de manera autónoma en el polo sur de la Luna. Su tarea será detectar las vibraciones producidas por movimientos sísmicos y por objetos que impacten contra el suelo.
LEMS incorpora dos sismómetros de alta sensibilidad y tiene una masa aproximada de cinco kilogramos debido a la baja gravedad lunar.
Sus sistemas de conexión fueron desarrollados en base a la manipulación por parte de astronautas equipados con trajes espaciales. El diseño también permite modificar o ampliar el conjunto de instrumentos en futuras misiones.
“Completar la construcción del instrumento científico LEMS es un paso importante hacia una nueva era de la ciencia en la superficie lunar”, dijo en un comunicado Joel Kearns, administrador asociado adjunto de Exploración de la Dirección de Misiones Científicas en la sede central de la NASA en Washington.
Además, aseguró que “los experimentos científicos innovadores descubrirán, medirán y revelarán los secretos de la Luna”.
Uno de los principales desafíos del proyecto fue conseguir que la estación pueda continuar operativa durante la noche lunar. Ese período se prolonga durante unas dos semanas terrestres y las temperaturas pueden descender hasta los -400°F (-240°C).
A diferencia de algunos instrumentos utilizados durante el programa Apolo, LEMS no utilizará calentadores nucleares de radioisótopos.
Para conservar las condiciones necesarias de funcionamiento, la estación emplea materiales aislantes, cables diseñados para reducir la transferencia de calor y un sistema de regulación térmica.
La NASA prevé que esta “maleta” sea una de las cargas que podrían ser instaladas por astronautas de Artemis III, misión cuyo lanzamiento está previsto para 2027.
Hasta entonces, el equipo permanecerá protegido dentro de una sala limpia en Maryland, donde se completaron su construcción y las pruebas del hardware.
Los astronautas practican cómo instalar la estación en la Luna
El entrenamiento para desplegar LEMS combina simulaciones físicas, herramientas digitales y preparación científica. En el Centro Espacial Johnson, en Houston, se utiliza el sistema Argos para reproducir condiciones de gravedad reducida.
Los astronautas pueden ensayar allí la manipulación y colocación de una réplica de la estación al utilizar prototipos de trajes espaciales.
La preparación también incluye recorridos virtuales basados en mapas tridimensionales obtenidos por el Orbitador de Reconocimiento Lunar.
Estas recreaciones permiten familiarizarse con los terrenos donde podrían desarrollarse las actividades de superficie y practicar los desplazamientos antes de una misión.
A esto se suma la formación en geología lunar. Los astronautas y los científicos trabajan sobre la identificación de diferentes características del terreno para determinar dónde conviene colocar los instrumentos.
“Cuando concebimos LEMS, no solo estábamos pensando en la próxima misión, sino en la siguiente generación de exploración lunar”, aseguró Mehdi Benna, científico de la Universidad de Maryland en el condado de Baltimore y quien dirige el proyecto.
“Esta herramienta está diseñada para ser fácil de construir, adaptable a diferentes objetivos científicos y capaz de operar de forma autónoma durante años”, señaló.
Qué información enviará LEMS desde el polo sur lunar
La estación registrará de manera continua los movimientos del suelo relacionados con lunamotos y con impactos de meteoritos. Esos datos servirán para analizar cómo está constituida la región situada alrededor del polo sur y para mejorar los modelos sobre el origen y la evolución del satélite natural.
Además de detectar vibraciones, permitirá evaluar posibles riesgos sísmicos para futuras actividades humanas en la superficie. La información tendrá utilidad tanto para la investigación geofísica como para la planificación de operaciones de astronautas.
El sistema podrá administrar de forma autónoma la recopilación de información al seguir instrucciones previamente establecidas. Los datos serán enviados a la Tierra de manera mensual y la Universidad de Washington en San Luis, Missouri, estará a cargo de procesarlos y distribuirlos entre investigadores.

