La psicología dice que estamos tan atravesados por los deseos de otros que muchas personas no saben lo que realmente quieren

EDUARDO SCHWEIZER
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Gabriel Rolón, psicoanalista y escritor argentino, analizó la construcción de la identidad y la satisfacción personal durante una entrevista en LN+, con Luis Novaresio. El autor de la obra La felicidad explicó los mecanismos psíquicos que dificultan la conexión con la voluntad propia debido a la presión constante que ejercen los deseos de otros.

Ante la consulta de no saber que es el deseo y no saber que desear, el especialista remarcó: “No es fácil saber qué se desea. No es fácil. Porque entre el deseo y uno mismo se interponen tantas cosas. Lo primero que se interpone, son los deseos ajenos. Son esas voces. Esos mandatos, lo que se esperaba de nosotros.

Rolón sostuvo que las personas viven bajo el peso de discursos que no les pertenecen: “Estamos tan atravesados por opiniones ajenas que quedamos excéntricos a nosotros mismos”.

“Todas esas voces ajenas que nos dijeron cómo teníamos que ser, a quién teníamos que amar, si debíamos estudiar o no estudiar, si íbamos a ser felices o no servíamos para nada. Todas esas voces que nos fueron construyendo y acompañando desde el día en que nacimos, muchísimas veces se interponen entre nuestro deseo y nosotros”, sumó.

Esta condición provoca que el individuo se sitúe fuera de su propio centro y que las voces de los progenitores y de la sociedad nublen la capacidad de elección, según el especialista. “Aparecen esos mandatos, esas críticas, ese dolor que a veces nos habita cuando sabemos que estamos defraudando lo que se esperaba de nosotros», remarcó.

Esta decepción que muchas personas por no sentir los mandatos impuestos, el especialista subrayó: “Toda esa angustia, esa decepción, esa culpa se interpone entre mi deseo y yo”.

En este contexto, Rolón explicó que el proceso de autoconocimiento implica separar los anhelos reales de las imposiciones que el entorno deposita en cada persona y muchas veces, el sujeto descubre que sus metas actuales responden a lo que su círculo íntimo esperaba de él y no a una pulsión interna.

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“Todos tenemos que hacernos cargo de algo que se espera de nosotros. Nadie llega a este mundo de una manera ingenua, sin algo que lo preceda. Si tenés suerte, un buen deseo”, remarcó.

“Ese narcisismo que los padres le transmiten a los hijos, donde va, vos vas a tener todo lo que yo no tuve. Pará, ¿y quién te dijo que yo quiero tener lo que vos no tuviste? Sé un poco más piadoso, déjame averiguar qué es lo que yo deseo», agregó.

Asimismo, Rolón profundizó en la dificultad de las personas para ser feliz, debido a que no todos conocen sus propios deseos: “Estamos siempre excéntricos de nuestros deseos, apabullados por palabras y deseos ajenos, que a veces son de la familia, a veces de la sociedad, porque la sociedad y la cultura son un desafío que hay que enfrentar”.

Es por ello que el psicoanalista explicó el superyó, como aquel lugar donde moran aquellos discursos, ya sean buenos o malos y de alguna manera sugieren el destino de la persona. “Entonces, a mí me gusta definir el psicoanálisis como el arte de intentar que alguien no cumpla su destino. Porque a veces creemos que no, yo quiero alcanzar mi destino. No, no, vos lo que querés alcanzar es tu deseo entonces. ¿Por qué? Porque el destino viene de otro lugar, es excéntrico a vos“, concluyó.




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