Integrantes del Foro por la Recuperación del Paraná advirtieron sobre los riesgos ambientales y económicos del proyecto de profundización de la vía navegable.
La travesía fluvial “Salvemos el Paraná y sus humedales” hizo escala esta semana en la ciudad correntina de Esquina, donde organizaciones sociales y ambientales realizaron actividades de concientización y mantuvieron encuentros con vecinos, medios de comunicación y autoridades locales. La iniciativa forma parte de una recorrida por ciudades ribereñas del litoral argentino que culminará el 21 de marzo en Rosario, en la antesala del Día Internacional del Agua, que se conmemora el 22 de marzo.
Durante la jornada, entrevistamos a Luciano Orellano y Evangelina Codoni, integrantes del Foro por la Recuperación del Paraná, quienes explicaron los objetivos de la travesía y reiteraron su rechazo al proyecto de profundización del dragado de la vía navegable del río Paraná a 44 pies.
“Estamos recorriendo las ciudades ribereñas para comunicar y desocultar lo que está pasando con el río, su reprivatización y la profundización del dragado”, señaló Orellano, quien invitó a seguir las actividades a través de las redes sociales del Foro. Según indicó, el objetivo es “poner a nuestras comunidades de cara al río y a sus problemas en un momento donde la Argentina nos necesita más que nunca”.
Los referentes destacaron que la movilización nace de “un profundo amor por la patria, por los pueblos del litoral y por el río Paraná”, y plantearon la necesidad de recuperar el desarrollo productivo de la región. “Soñamos con volver a tener ciudades ferroviarias, portuarias e industriales, con trabajo, igualdad y soberanía comercial, con una marina mercante y una industria naval propia”, afirmaron.
Críticas al dragado
Uno de los ejes centrales de la campaña es el cuestionamiento al proyecto de profundización del dragado del Paraná desde Timbúes hacia el Río de la Plata, lo que implicaría llevar la profundidad de la vía navegable a 44 pies (unos 14 metros) en tramos donde actualmente alcanza aproximadamente 11 metros.
Según explicó Orellano, esa obra significaría “excavar tres metros más durante unos 600 kilómetros y 150 metros de ancho, lo que en la práctica sería encajonar el río y acelerar el curso de las aguas”. A su entender, esto podría provocar el drenaje más rápido del sistema y afectar gravemente a los humedales del litoral, ecosistemas que concentran una gran diversidad biológica.
“Si a eso se suma la retención de agua en la cuenca por la sobreproducción energética de Brasil, el resultado puede ser el ecocidio de los humedales, que concentran cerca del 40% de la vida vinculada al sistema fluvial”, advirtió.
Las organizaciones también denunciaron que el proyecto se impulsa sin estudios de impacto ambiental, situación que calificaron como “inaceptable” dada la magnitud de la obra. En ese sentido, indicaron que presentaron recursos de amparo en la Justicia y reclamos formales ante el gobierno nacional.
“Si para sacar un árbol se exige un estudio de impacto ambiental, mucho más debería exigirse para una obra de esta escala en uno de los ríos más importantes del mundo”, sostuvo el dirigente.
Debate sobre el modelo de transporte
Orellano también cuestionó el modelo logístico que impulsa el ingreso de grandes buques oceánicos al interior del continente. Según explicó, el proyecto busca permitir la navegación de barcos de hasta 80.000 toneladas por el Paraná, algo que —afirmó— no ocurre en los principales ríos del mundo.
“En países como Alemania o Estados Unidos se utilizan sistemas de barcazas y convoyes fluviales, adaptados a los ríos, que transportan grandes volúmenes sin destruir los ecosistemas”, señaló.
En ese marco, sostuvo que el debate no debería plantearse como una contradicción entre producción y ambiente, sino como la posibilidad de desarrollar un sistema de transporte que permita aumentar el volumen de carga sin dañar el río.
Reclamos federales
Durante la entrevista, los integrantes del Foro también reclamaron una mayor participación de las provincias y municipios ribereños en las decisiones sobre la gestión de la cuenca.
“Las provincias son dueñas del lecho del río. Por eso deberían tener un rol central en la planificación de la cuenca. Sin embargo, hoy las decisiones terminan concentradas en intereses económicos vinculados al comercio exterior”, cuestionaron.
La travesía continuará en los próximos días por las ciudades de Paraná y Santa Fe, antes de finalizar en Rosario, donde las organizaciones planean realizar un acto y nuevas actividades de concientización.
En un documento difundido durante la jornada en Esquina, los organizadores advirtieron que profundizar el dragado “podría generar consecuencias ambientales graves en el sistema fluvial y en los humedales del litoral”.
“Dragar el fondo del río a 44 pies, en un proceso licitatorio plagado de irregularidades, es el inicio de un ecocidio que no sabemos qué magnitudes alcanzará ni cuáles serán sus efectos para las generaciones venideras”, concluye el texto.

