Musimundo cerró sucursales y despidió trabajadores: “La verdad es que es angustiante la situación de todos”

Eduardo Schweizer
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La empresa cerró sus últimas sucursales en Corrientes y comunicó el despido de sus trabajadores. César Musachi, empleado de Musimundo durante 22 años, recibió este lunes el telegrama de despido y contó en diálogo con Actualidad Esquina cómo viven los trabajadores el cierre y la incertidumbre por el pago de las indemnizaciones.

El cierre de las sucursales de Musimundo generó preocupación entre los trabajadores de Corrientes y de distintas localidades del país. La decisión tomó fuerza durante el sábado, cuando se produjo el cierre de los últimos locales que permanecían abiertos.

César Musachi, trabajador de la empresa durante 22 años, relató en diálogo con Actualidad Esquina que la jornada del sábado transcurría con normalidad hasta que comenzaron a cerrar las distintas sucursales.

“Normalmente trabajamos como un día más, solo que durante la mañana se fue procediendo al cierre de las tres sucursales restantes”, explicó. En Corrientes Capital, la empresa contaba con locales en calle Cazadores, en el shopping y otro sobre calle Abril, mientras que permanecía abierto el establecimiento de Junín 1143.

Según contó, inicialmente les habían señalado que esa sucursal podría continuar funcionando durante un mes para el cobro de cuotas y la venta de algunos productos. Sin embargo, la situación cambió durante la tarde.

“Yo atendí al último cliente y, por una cuestión de buscar un poco más de efectivo, la gerencia decidió bajar la persiana diez minutos antes. Ahí nos dijeron que la empresa Carsa-Musimundo dejaba de existir y que estábamos todos despedidos”, relató.

El trabajador señaló que, en ese momento, la comunicación fue únicamente verbal y que recién durante el lunes comenzaron a recibir las notificaciones formales.

“Hoy nos encontramos con la persiana y las puertas cerradas. No hubo presencia de Recursos Humanos ni de ningún referente. Nos presentamos para saber si había algún papel que avalara esta determinación y, con el correr de las horas, fuimos recibiendo los telegramas de despido”, explicó.

Preocupación por las indemnizaciones

Uno de los principales interrogantes para los trabajadores es ahora el cobro de los salarios pendientes y las indemnizaciones correspondientes.

Musachi explicó que, de acuerdo con lo informado por el sindicato, el salario correspondiente al último mes trabajado pasaría a formar parte de la deuda que la empresa mantiene con cada trabajador.

“Este mes que trabajamos no lo cobramos y eso pasa a engrosar la deuda que se genera con cada personal”, manifestó.

Los trabajadores ya comenzaron a recibir asesoramiento legal y evalúan los pasos a seguir para reclamar lo que consideran que les corresponde.

“La verdad es que es angustiante la situación de todos”, expresó César, quien aseguró que empleados de distintas provincias atraviesan una situación similar.

Una situación que se veía venir

Consultado sobre si el cierre los tomó por sorpresa, Musachi reconoció que existían señales que anticipaban un escenario complicado.

“Era de esperar este desenlace. Era como el Titanic en los últimos tiempos”, graficó.

El trabajador mencionó además la caída en el movimiento comercial y las dificultades generadas a partir de la situación financiera de la empresa y las restricciones para operar con determinadas tarjetas de crédito.

“Ya no había un flujo de clientes y había muchas trabas a partir de la convocatoria de acreedores”, señaló.

Respecto del cobro de las cuotas de los clientes, explicó que durante este mes la empresa mantendría habilitada la posibilidad de pago, con un gerente a cargo, además de una aplicación para que los clientes puedan abonar desde sus domicilios.

Decenas de familias afectadas

La situación alcanza a trabajadores de Corrientes Capital y también a empleados de las sucursales del interior y de otras provincias.

“En Corrientes Capital estamos alrededor de 40 familias, más o menos. A eso tenemos que sumarle el interior”, indicó Musachi, quien también mencionó a trabajadores de Resistencia, Formosa y Misiones.

Para quienes llevaban muchos años dentro de la empresa, el impacto es todavía mayor.

“Yo tengo 52 años”, aclaró entre risas durante la entrevista, refiriéndose a su edad, y señaló que sus 22 años dentro de Musimundo hacen especialmente difícil pensar en una reinserción laboral.

De todos modos, contó que ya recibió una posibilidad de trabajo de parte de un amigo y que también buscará continuar con otra de sus pasiones: la música.

“Gracias a Dios tengo un amigo que tiene un emprendimiento y me está dando la posibilidad de trabajo con él. Y lo otro mío es la música”, contó.

Antes de finalizar la entrevista, César dejó reflejado el sentimiento que atraviesa hoy a muchos de sus compañeros: “Pasamos a engrosar a veces un número, pero esta es la realidad del país, lamentablemente”.

El cierre de Musimundo deja así a decenas de trabajadores frente a un escenario de incertidumbre, con reclamos que ahora deberán continuar por la vía sindical y judicial para intentar garantizar el cobro de salarios, indemnizaciones y demás conceptos laborales.

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