El esquinense vive la previa del gran partido junto a miles de argentinos que llegaron a Estados Unidos. En diálogo con Conectados, contó cómo se vive el ambiente en Nueva York, la odisea para conseguir entradas, los festejos tras vencer a Inglaterra y hasta la cábala que mantiene desde el Mundial de Qatar.
La cuenta regresiva para la gran final se vive con una intensidad especial en Nueva York y entre los miles de argentinos que viajaron para acompañar a la Selección hay un esquinense que no quiso perderse la cita. Arnoldo Röhner habló desde la ciudad estadounidense y compartió cómo transcurren las horas previas al partido más esperado.
«Venimos de Atlanta y ahora estamos recorriendo un poco Nueva York, pero también buscando entradas porque está muy complicado. Nos encontramos siempre con los mismos argentinos que vienen siguiendo al equipo desde octavos de final y todos estamos en la misma situación», contó.
El principal obstáculo es el precio de las entradas. Según explicó, los valores en la reventa alcanzaron cifras impensadas.
«Hoy nos pidieron 8.200 dólares por la más barata. Es una locura. Las oficiales salieron entre tres y cuatro mil dólares y ahora las están revendiendo al doble. La mayoría está esperando que bajen porque casi nadie quiere pagar esos precios.»
La emoción de eliminar a Inglaterra
Röhner todavía tiene fresca la emoción del triunfo en semifinales. Confesó que fue uno de los partidos más intensos que le tocó vivir.
«Llegar al minuto 80 perdiendo era durísimo, pero siempre había una esperanza. Este equipo tiene algo especial. Después de la segunda pausa para hidratación parece que salen con otra energía y terminan llevándose por delante a todos.»
Incluso aseguró que la alegría por esa victoria fue enorme.
«La satisfacción de haberles ganado a los ingleses fue total. Te diría que hasta la viví con más emoción que el título en Qatar.»
Festejos, incidentes y un fuerte operativo policial
Tras el encuentro, la celebración dejó imágenes muy distintas fuera del estadio. Arnoldo relató que hubo varios enfrentamientos entre hinchas argentinos e ingleses.
«Había mucho alcohol y algunos ingleses estaban muy agresivos. En varios bares y en las calles hubo peleas. Nosotros tratamos de no meternos porque acá la policía actúa enseguida.»
Recordó incluso un episodio que presenció de cerca.
«Vimos cómo varios ingleses agredieron a una argentina. Pensamos en intervenir, pero nos recomendaron que no. En cuestión de minutos llegó la policía, los redujeron a todos y terminaron esposados.»
Según explicó, en Estados Unidos las consecuencias pueden ser muy severas para quienes protagonizan disturbios.
«Si te detienen, podés terminar deportado y perder la visa. No vale la pena.»
Una ciudad de contrastes
Además del fútbol, el viaje le permitió recorrer algunos de los lugares más emblemáticos de Nueva York.
«Manhattan es impresionante. Ves cientos de rascacielos y entendés por qué dicen que desde acá se mueve buena parte de la economía del mundo. Pero después cruzás al Bronx y el contraste es enorme: pobreza, droga y escenas que parecen sacadas de una película.»
También le llamó la atención el sistema de control sanitario en bares y restaurantes.
«Todos tienen una calificación visible con letras A, B o C según las inspecciones. Si un lugar tiene C, directamente no entrás.»
El humo de los incendios complicó la ciudad
Otro de los temas que sorprendió a los viajeros fue la nube de humo provocada por los incendios forestales en Canadá.
«Cuando llegamos no se veía ni media cuadra. Pensamos que era smog, pero era el humo de los incendios. Incluso la policía repartía barbijos en estaciones y lugares públicos. Se llegó a hablar de cambiar la sede de la final porque desde algunas tribunas no se veía el campo de juego.»
La cábala que no piensa romper
Como todo buen hincha, Arnoldo también tiene su ritual para acompañar a la Selección.
«Me traje unas zapatillas viejas. Las iba a tirar, pero un amigo me hizo acordar que con esas vi todos los partidos de Qatar y también el primero de este torneo. Están destruidas, pero no las pienso dejar. Si salimos campeones las voy a colgar en la Estatua de la Libertad.»
Antes de despedirse dejó su pronóstico, sin dudar un segundo.
«Ganamos 2 a 0. Y de una forma u otra, nosotros vamos a estar en la cancha.»





