La historia de Sebastián Baldassarri es una de esas que dejan una enseñanza. Abogado, exatleta paralímpico de alto rendimiento y fundador de una organización dedicada a acompañar a personas con discapacidad, pasó por los estudios de Actualidad Esquina TV en una entrevista realizada junto al licenciado Víctor Barca, donde repasó su vida, sus logros deportivos y el compromiso que hoy lo impulsa a ayudar a otros.
Nacido en Quilmes, Baldassarri se recibió de abogado en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata en 2002 y, años más tarde, obtuvo el título de Administrador de Consorcios. Sin embargo, detrás de ese recorrido académico existe una historia marcada por la resiliencia.
Un accidente que lo obligó a empezar de nuevo
El 26 de diciembre de 1989, cuando tenía apenas 12 años, sufrió un grave accidente de tránsito que le provocó un severo traumatismo de cráneo y la pérdida total de la visión.
«Me dijeron que tenía muy pocas posibilidades de vivir. Gracias al esfuerzo de mi familia y al trabajo de los médicos del Hospital de Niños de La Plata pude salir adelante», recordó.
Lejos de quedarse detenido en ese momento tan difícil, decidió reconstruir su vida. Volvió a estudiar, aprendió a adaptarse a su nueva realidad y encontró en el deporte una herramienta para crecer.
Del hobby al podio paralímpico
Su primer contacto con el deporte adaptado fue a través del torball. Más tarde, uno de sus entrenadores descubrió sus condiciones físicas y lo invitó a probar en lanzamiento de bala.
Aquella invitación cambió su destino.
En pocos años comenzó a representar a la Argentina en competencias internacionales. Entre sus principales logros se destacan el subcampeonato mundial de lanzamiento de bala y la medalla de plata en los Juegos Paralímpicos de Beijing 2008, además de numerosos títulos nacionales e internacionales.
Durante la entrevista recordó que nunca imaginó alcanzar semejante nivel.
«Empecé porque me gustaba. Nunca pensé en medallas. Todo llegó con entrenamiento, constancia y mucho sacrificio.»
El esfuerzo detrás de cada medalla
Baldassarri explicó que el alto rendimiento exige una dedicación absoluta y que, en su caso, debió aprender cada movimiento sin poder verlo.
«Cuando uno no ve, tiene que aprender tocando el cuerpo del entrenador, entendiendo cada postura. Es un proceso largo, de muchísima práctica.»
Mientras entrenaba también cursaba la carrera de Derecho en la Universidad Nacional de La Plata. Sus días transcurrían entre largas horas de estudio, viajes y entrenamientos.
«Era un sacrificio enorme, pero siempre supe que valía la pena.»
Reconocimientos que impulsan
A lo largo de su trayectoria recibió importantes distinciones, entre ellas el Premio Jorge Newbery de Oro, reconocimientos de la Cámara de Diputados de la Nación, el diploma de los Premios Konex y la declaración como Ciudadano Ilustre de Quilmes.
Sin embargo, asegura que el mayor premio fue haber contribuido al crecimiento del deporte paralímpico en Argentina.
«Entrenábamos igual que cualquier deportista de alto rendimiento. Lo único que siempre pedimos fue igualdad de oportunidades y el mismo reconocimiento.»
Una fundación para devolver lo recibido
Tras retirarse de la competencia en 2018, decidió poner toda su experiencia al servicio de otras personas.
Así nació la Fundación Sebastián Baldassarri, una organización con alcance nacional que brinda orientación y acompañamiento a personas con discapacidad y a sus familias.
«Sentía que tenía que devolverle a la vida todo lo que la vida me dio. Si puedo ayudar a alguien a salir adelante, ya vale la pena.»
Desde la fundación asesoran, contienen y acompañan a quienes atraviesan situaciones similares a la que él vivió hace más de tres décadas.
Un mensaje que trasciende el deporte
Durante toda la entrevista dejó una reflexión que resume su forma de entender la vida.
«La mayor traba muchas veces se la pone uno mismo. Hay que intentarlo, aunque cueste. Tal vez tarde un poco más, pero siempre se puede salir adelante.»
Antes de despedirse, Baldassarri agradeció la invitación y confirmó su intención de visitar Esquina en los próximos meses para conocer personalmente la ciudad y compartir nuevas actividades.
Su historia demuestra que las dificultades pueden transformarse en oportunidades y que la perseverancia, el esfuerzo y la solidaridad son capaces de cambiar una vida y también inspirar la de muchos otros.

