Alerta climática: advierten por un posible Niño fuerte con lluvias intensas desde la primavera

Eduardo Schweizer
4 Lectura mínima

En diálogo con el programa Esquina, el mágister en Ecología Acuática, profesor de Ciencias Naturales, investigador del CONICET y autor Juan José Neiff analizó el escenario climático actual y anticipó un período de lluvias intensas asociado al fenómeno climático El Niño.

El especialista explicó que, si bien aún existe incertidumbre sobre la magnitud final del evento, los indicadores internacionales muestran una probabilidad muy alta de que se trate de un Niño de características importantes.

“Sabemos con seguridad que ya estamos entrando en un período con mayor cantidad de lluvias. La intensificación comenzaría entre julio y agosto y tendría su punto máximo durante el verano”, señaló Neiff.

Pronósticos con alta coincidencia científica

Según detalló el investigador, las temperaturas del océano Pacífico ecuatorial —principal indicador del fenómeno— se encuentran entre medio grado y un grado y medio por encima de los valores normales, condición asociada históricamente a eventos fuertes.

Los centros internacionales de pronóstico climático coinciden en más del 90% —y hasta un 99%— en la ocurrencia del fenómeno.

“No hablamos de alarma, sino de alerta. Los pronósticos no aseguran magnitudes exactas ni duración, pero es muy difícil que todos fallen cuando coinciden tantas fuentes científicas”, explicó.

El científico recordó antecedentes históricos como los eventos de 1982-83 y 1997-98, que provocaron severas inundaciones, daños en infraestructura y complicaciones urbanas en distintas regiones del país.

Qué puede pasar en las ciudades

Neiff remarcó que el principal impacto se verá en las lluvias intensas y torrenciales más que en el aumento gradual de los ríos.

“El riesgo mayor está en la torrencialidad: lluvias muy abundantes en pocas horas. Hemos tenido registros de 150 a 200 milímetros en apenas tres horas, algo que ningún sistema de drenaje urbano puede evacuar”, indicó.

El especialista diferenció dos fenómenos:

  • Anegamientos, provocados por lluvias locales intensas y difíciles de prever.
  • Inundaciones, vinculadas al crecimiento de los ríos, que permiten mayor anticipación gracias al monitoreo de alturas aguas arriba.

Respecto al río Paraná, señaló que actualmente se encuentra en niveles bajos, lo que brinda un margen de almacenamiento antes de situaciones críticas, aunque el escenario podría cambiar hacia el verano cuando lagunas y reservorios estén llenos.

El origen de las lluvias

El investigador aclaró que el aumento de precipitaciones no depende del calor local del verano.

“Las lluvias no se generan en los continentes sino en los mares, especialmente en el Pacífico ecuatorial. Por eso debemos observar lo que ocurre allí para anticipar lo que pasará en nuestra región”, sostuvo.

Prepararse sin generar alarma

El especialista insistió en que el enfoque debe ser preventivo tanto desde el Estado como desde la comunidad.

Entre las principales recomendaciones mencionó:

  • evitar arrojar residuos que obstruyan desagües;
  • respetar horarios de recolección de basura;
  • prever dificultades de tránsito o caminos anegados;
  • contar con medicamentos y alimentos básicos ante posibles complicaciones;
  • organizar medidas familiares frente a emergencias climáticas.

“El objetivo es alertar, no alarmar. Saber que pueden venir lluvias importantes permite prepararnos mejor como sociedad”, concluyó.

Comparte este articulo
error: Content is protected !!