Día Mundial del Cáncer de Próstata: los chequeos que hay que hacerse y los avances que cambian el tratamiento, según un referente nacional

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El cáncer de próstata es el tumor más frecuente en los hombres, pero los avances de los últimos años están cambiando su pronóstico. Diagnósticos más precisos, cirugía robótica y nuevas terapias dirigidas permiten detectar la enfermedad antes, curar a más pacientes y reducir secuelas que históricamente generaban temor, como la incontinencia urinaria y la disfunción eréctil.

“Un paciente que se diagnostica precozmente es curable”, aseguró a LA NACION Norberto Bernardo, jefe del Servicio de Urología del Hospital de Clínicas José de San Martín y director médico del Centro Argentino de Urología (CAU), en una entrevista realizada con motivo del Día Mundial del Cáncer de Próstata.

El cáncer de próstata no suele producir síntomas en sus etapas iniciales, por lo que los controles periódicos son clave para detectarlo a tiempoFabián Marelli

Además, destacó los resultados presentados recientemente en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés), donde un estudio mostró que intensificar el tratamiento hormonal antes y después de la cirugía puede reducir el riesgo de desarrollar metástasis.

―¿Cuándo deberían comenzar los controles para detectar cáncer de próstata?

―Los controles deben comenzar a los 50 años en la población general. Sin embargo, quienes tienen antecedentes familiares de cáncer de próstata, de mama o de ovario deberían adelantarlos a los 40 años porque existe una predisposición genética mayor. Detectar la enfermedad en etapas tempranas cambia completamente el pronóstico. Cuando el tumor está localizado, las posibilidades de curación son muy altas y también es posible preservar mejor la calidad de vida del paciente.

―¿En qué consisten los controles y qué papel sigue teniendo el tacto rectal?

―El primer paso suele ser un análisis de sangre para medir el antígeno prostático específico, conocido como PSA. La incorporación de esta herramienta cambió la historia de la enfermedad porque permitió encontrar tumores antes de que produjeran síntomas. De hecho, la utilización del PSA redujo la mortalidad por cáncer de próstata en aproximadamente un 50%.

Sin embargo, el tacto rectal sigue siendo importante. Existen tumores agresivos que pueden no elevar el PSA y, en esos casos, el examen físico puede ser la única forma de sospechar la presencia de la enfermedad. Por eso ambas herramientas continúan siendo complementarias. Hoy también contamos con resonancia magnética, microecografía, biopsias guiadas por imágenes y estudios genéticos que permiten evaluar el riesgo individual de cada paciente.

―¿Cómo cambió el diagnóstico con las nuevas tecnologías?

―Uno de los avances más importantes de los últimos años fue la posibilidad de conocer con mucha mayor precisión dónde está el tumor y cuál puede ser su comportamiento biológico. Las resonancias permiten identificar lesiones sospechosas dentro de la próstata y las biopsias de fusión hacen posible tomar muestras exactamente en la zona comprometida.

A esto se suma la información genética. Hoy podemos identificar alteraciones hereditarias que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de próstata a edades más tempranas o que se asocian a tumores más agresivos. Esa información también ayuda a decidir qué pacientes pueden ser vigilados y cuáles necesitan tratamiento inmediato.

Detectado en forma temprana, el cáncer de próstata presenta altas probabilidades de curación y un abanico terapéutico cada vez más amplioKateryna Kon

Otro avance clave es el PET-PSMA, un estudio que combina tomografía y medicina nuclear para localizar células tumorales prostáticas en cualquier parte del organismo. Esto permite determinar con precisión si la enfermedad permanece localizada o si ya se extendió a ganglios u otros órganos.

―¿Por qué la cirugía robótica cambió tanto la calidad de vida de los pacientes?

―Durante años, una de las mayores preocupaciones asociadas al cáncer de próstata era la posibilidad de sufrir incontinencia urinaria o alteraciones permanentes de la función sexual después de la cirugía. La cirugía robótica nació justamente para intentar resolver esos problemas.

La técnica permite acceder a la próstata por una vía diferente y preservar mejor los paquetes vasculonerviosos relacionados con la erección. Además, facilita reconstrucciones anatómicas más precisas, lo que favorece una recuperación mucho más rápida de la continencia urinaria.

Hoy podemos ver mejor, trabajar con más precisión y conservar estructuras anatómicas fundamentales cuando la situación oncológica lo permite. Cuanto más precozmente se diagnostica el tumor, mayores son las posibilidades de preservar estas funciones. En muchos casos seleccionados, además, los pacientes pueden regresar a su hogar apenas 12 horas después de la intervención.

―¿Qué son los radioligandos y por qué generan tanta expectativa?

―Se trata de terapias dirigidas que permiten identificar células tumorales específicas y llevar hasta ellas una carga radiactiva capaz de destruirlas. En cáncer de próstata utilizamos moléculas que reconocen el PSMA, una proteína presente en la superficie de muchas células tumorales. Una vez localizada la célula, el radioligando libera radiación directamente sobre ella, minimizando el daño a los tejidos sanos.

El ejemplo más conocido es el lutecio-177 unido a PSMA. Entre los avances más recientes también se destacan nuevas evidencias que respaldan el uso de estas terapias en etapas más tempranas de la enfermedad, incluso antes de la quimioterapia en determinados pacientes.

Terapias dirigidas como los radioligandos llevan radiación directamente a las células tumorales y amplían las opciones para pacientes con enfermedad avanzadaFabián Marelli

La estrategia combina diagnóstico y tratamiento de precisión. Primero identificamos mediante un PET-PSMA dónde están las células tumorales y luego utilizamos una molécula capaz de reconocer esas mismas células para llevar la radiación directamente hacia ellas. En la Argentina ya existe una terapia con radioligandos aprobada por la ANMAT y disponible para la práctica clínica, aunque su indicación es para pacientes que dejaron de responder al bloqueo hormonal y presentan cáncer de próstata resistente a la castración.

―¿Cuáles fueron las principales novedades presentadas en ASCO 2026?

―Uno de los trabajos más importantes presentados este año fue el estudio enfocado en pacientes con cáncer de próstata localizado de alto riesgo. El ensayo evaluó una estrategia que combina tratamiento hormonal intensificado antes de la cirugía, prostatectomía y tratamiento posterior.

Los resultados mostraron una reducción cercana al 20% en el riesgo de desarrollar metástasis durante el seguimiento. Además, al analizar las piezas quirúrgicas se observó una reducción muy importante de la carga tumoral. En algunos casos incluso se encontraron lesiones mínimas o prácticamente inexistentes después del tratamiento previo.






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