Un rincón de inspiración: pintura y relax en el museo de la ciudad

Eduardo Schweizer
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En el corazón de la ciudad de Esquina, el museo local se llena de vida cada semana con el taller de pintura decorativa que lleva adelante la profesora Mariana García, un espacio que combina creatividad, aprendizaje y un cálido ambiente de amistad.

Durante una tarde de miércoles, el lugar se transforma en un punto de encuentro donde las alumnas despliegan sus obras y comparten horas de relajación y disfrute. “Este es un taller de pintura decorativa donde trabajamos con acrílico y óleo sobre distintos soportes como tela, madera o cartón entelado. También hacemos reciclado de objetos”, explicó García, quien cuenta con una trayectoria de 9 años al frente del espacio.

Actualmente, el taller funciona en el museo desde abril de este año, gracias al acompañamiento del municipio. “Es un lugar hermoso, me encantó desde el primer día. Aunque es más chico que el que teníamos antes, nos sentimos muy cómodas”, destacó la profesora, quien anteriormente también contaba con una librería artística.

El aprendizaje en el taller es progresivo. Las alumnas comienzan con técnicas básicas en acrílico y, con el tiempo, avanzan hacia el óleo, logrando obras de gran nivel. “Hay un proceso de aprendizaje que lleva tiempo. Muchas de las chicas vienen desde hace años y hoy ya tienen un nivel importante en sus trabajos”, señaló.

Las clases tienen una duración de tres horas semanales y se dictan de martes a viernes de 17 a 20, con un turno adicional los jueves por la mañana. Los grupos son reducidos, lo que permite un seguimiento personalizado y favorece el clima de camaradería.

Más allá de la técnica, el taller se ha convertido en un espacio de encuentro. “Es un momento de relax, nos reímos, compartimos y disfrutamos. Somos un grupo de amigas”, expresó una de las alumnas presentes, reflejando el espíritu del lugar.

Quienes deseen sumarse pueden acercarse directamente al museo en los horarios de clase o comunicarse con la profesora. Se abona una cuota mensual y, si bien algunos materiales están disponibles en el lugar, también se orienta a cada alumna según sus necesidades.

“Estoy muy agradecida con la ciudad, con mis alumnas y con todos los que me permiten vivir de esto que amo”, concluyó Mariana García, destacando el acompañamiento de la comunidad en cada etapa de su proyecto artístico.

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