Arnaldo “Colo” Fleitas acompañó a su hermano en La Bombonera y relató la emoción de toda la familia cuando el joven entrerriano ingresó en el segundo tiempo ante Central Córdoba.
El debut de Rodrigo Bacidalupe en Boca fue una experiencia imposible de olvidar para toda su familia. En La Bombonera estuvo su hermano, Arnaldo “Colo” Fleitas, quien vivió desde la tribuna cada segundo de la jornada que terminó con el joven de 19 años cumpliendo el sueño de jugar en Primera.
“Estamos con una mezcla de emociones. Muy contentos por él y por todo lo lindo que le está pasando”, contó Colo en diálogo con Actualidad Esquina.
La familia llegó al estadio con una sola mirada: Rodrigo. “La mirada estuvo puesta siempre en él, desde que llegamos hasta que jugó. El partido era importante, pero nosotros mirábamos dónde estaba él, con quién estaba, al lado de Paredes”, relató.
El momento más emocionante llegó en el segundo tiempo. “Cuando veo que lo llama el Vasco para que vaya a calentar dije: ‘va a entrar, va a entrar’. Y ahí fue llanto, abrazo y todo. Después veo que se saca la pechera y pega un pique hasta el banco y ahí se me borró todo”, recordó emocionado.
“No deja una pelota por perdida”
Desde su mirada de hermano, Colo destacó el rendimiento de Rodrigo durante los minutos que estuvo en cancha.
“Lo vi muy bien, con muchas ganas. Como siempre digo, no deja una pelota por perdida. Se lo vio firme y corrió todo”, señaló.
La tranquilidad de Rodrigo también sorprendió a su familia. “Es un chico muy tranquilo. No sabés cuándo está nervioso, cuándo está ansioso o cuándo está mal. No demuestra mucho. Yo estaba afuera temblando y llorando y él parecía normal”, contó entre risas.
La emoción fue tan grande que aseguró: “Estuve 48 horas más o menos sin dormir”.
Una historia que comenzó desde muy chico
Colo recordó que Rodrigo juega al fútbol desde los cuatro años y que sus primeros pasos fueron en la zona de San Gustavo, en el departamento La Paz, Entre Ríos.
“Lo vieron cuando tenía 6 o 7 años y después, aproximadamente a los 10, fue a internarse al club. Desde los 10, 11 o 12 años vivió en la pensión hasta hace poco”, explicó.
Años después, aquel chico que comenzó jugando con grandes en su pueblo llegó a La Bombonera y cumplió el sueño de debutar con la camiseta de Boca.
Para la familia, la historia recién comienza. Y la camiseta que utilizó Rodrigo en esta etapa tan especial tendrá un destino muy particular: será para sus padres, como recuerdo de un día que ninguno de ellos podrá olvidar.

